España
«Podemos estar en España buscando legiones.» — dicho de una compañía en tránsito, recogido en los registros
Hay regiones que el cronista describe por sus ciudades, sus ríos, su piedra. España no es de esas: los archivos la nombran muchas veces y no la pintan ninguna. Lo que consta de ella es su oficio, y ese oficio es constante a través de los siglos — dar hombres armados al resto del mundo. Provincia del Imperio Romano en el año 260, campo de batalla de la cruzada, reino independiente en los tiempos modernos: en las tres edades cumple el mismo servicio, y en las tres se llega a ella del mismo modo, por barco, porque está «del otro lado» del agua respecto de las costas donde ocurre la acción.
Posición y alcance
Una sola España, extensa, al occidente extremo del mundo conocido. No es tierra rara ni oculta: es coordenada mayor del mapa, del mismo orden que Italia, y las gentes que uno cruza en los caminos vienen «de Italia y de España» — los dos extremos del mismo mundo latino. Es alcanzable y es trampolín: se embarca hacia ella cuando hace falta tropa, y desde ella se parte hacia oriente, pues quedó dicho como itinerario: «Y llegaremos desde España hasta el Indocucho».
La edad de las legiones
En el año 260 España es «una verdadera provincia romana» — no periferia dudosa, sino provincia plena del Imperio Romano. De ella toma nombre la Sexta Legión de España, unidad del Imperio, y la región entera se consulta como quien consulta un arsenal: ir a España a «buscar legiones» es operación viable, contemplada, casi de rutina. Dónde acuartela esa Sexta Legión, y qué la distingue de sus hermanas, los registros no lo dicen.
La edad de la cruz
Siglos después el arsenal se vuelve campo de batalla. Allí los caballeros cristianos combaten contra «los sarracenos habituales contra los que vos te enfrentabas en España» — enemigo tan constante que ya se lo nombra por costumbre. Es tierra donde nacen Templarios, y de allí partieron miembros de la Expedición Templaria, que «vinieron también con cosas desde España»: aportaron objetos además de personas, aunque qué objetos eran, ningún inventario lo conserva. Si la España de esa edad era una sola corona o un mapa partido entre cristianos y sarracenos, el archivo afirma el combate pero calla el trazado político.
La edad del reino
En los tiempos modernos España es un reino, «más independiente», del que salen figuras como Ludovico. Pero es también un poder en retirada: perdió Cuba y Filipinas, fue «corrida» de esas zonas de ultramar — quién la corrió y cuándo, no está escrito. En el año 1887 una compañía se trasladó a España; qué fue a hacer allí, los registros no lo revelan.
Del oficio constante
Léase la serie completa y se verá la lógica: provincia con legión propia, campo de batalla contra el sarraceno, semillero de templarios, reino que pierde ultramar. En todas las edades España aparece del lado del límite — el borde occidental donde el poder central, sea Roma, sea la cristiandad, sea la corona, tiene que sostener tropa. Por eso lo que sale de ella son siempre hombres de guerra y no otra cosa: legiones, templarios, caballeros, viajeros armados. No es escenario central de ninguna gesta; es origen y trampolín. Cuando alguien necesita fuerza militar o procedencia del occidente latino, España es la respuesta disponible.
Advertencias del cronista
Confieso lo que este mapa no tiene: cuerpo. Ni un puerto nombrado, ni una ciudad, ni el color de una costa, ni el clima, ni el olor de España constan en las voces del archivo. Sé desde dónde se embarca uno hacia ella, pero no desde qué costa exacta ni cuánto dura la travesía; sé que de sus sótanos templarios salieron «cosas», pero no cuáles; sé que une su suelo con el lejano Indocucho, pero no por qué ruta. Una región tan nombrada y tan sin rostro es una rareza que el cronista prefiere declarar antes que disimular: España, en estos registros, es puro oficio y ninguna carne. El viajero que la pise que tome nota, porque será el primero en describirla.
Véase además: Italia · Templarios
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.