Erzsébet
«No recomiendo a nadie que se agarre del pelo.» — advertencia recogida por los que la trataron de cerca, y que este cronista suscribe sin haberla tratado
Bruja de acento húngaro. Vestido negro, pelo negro suelto, zapatos de bruja. Una sola: no hay estirpe de Erzsébets ni clase de brujas semejantes — hay una mujer, un cargo, y un cuerpo agujereado que lleva escrita su propia historia.
La chica de 1887
Los registros la sitúan primero en 1887, donde «es simplemente una chica». Ese año recibe un balazo de plomo, ordenado —dicen las voces del archivo— por Wolf o por la orden de Wolf. Al año siguiente, 1888, es guardiana de Tauro. Entre la chica y la guardiana media el plomo; si el plomo es la causa de la maldición o apenas su revelación, es cuestión que el propio archivo deja en duda, y que este cronista no va a zanjar. Lo cierto es que del otro lado del disparo ya no hay una chica: hay un nudo del mundo.
El cuerpo como archivo
Los agujeros de bala le recorren el cuerpo entero, y no se curan. No son heridas en proceso: son permanentes, marca llevada en la carne del hecho fundador. Cuántos son, y si todos vienen del plomo de 1887 o se fueron acumulando, nadie lo ha contado. El desgaste es la biografía.
Las tres capas
Sus defensas forman un sistema, y conviene entenderlo antes de acercarse:
El pelo. Es prensil, y atrapa al que se aproxima de frente. Y no está vacío: «si prestás atención y prestás mucha atención al pelo, es que hay algo que se mueve por adentro, que una viborita vive adentro del pelo». Agarrarla del pelo es meter la mano donde vive la viborita.
El escorpión. Un familiar propio, con el que medita tirada en la cama, unido a ella por un lazo empático que convierte la salud del ama en la orden del bicho: «si ella está herida, el familiar va a estar ahí para envenenar a la gente que se acerque». Herirla es activar veneno.
La escopeta. La llama «la mata curas». Cubre la distancia que el pelo y el escorpión no alcanzan.
El resultado práctico es una mujer difícil de reducir aun cuando está reducida. Se la vio atada, con las manos detrás de la espalda, prisionera bajo custodia del U.S. Marshall en el cruce del puente — y aun así rodeada de defensas que no dependen de sus manos. Una guardiana de frontera planar tiene que ser inmovilizable sin ser desarmable, y ella lo es.
El cargo de Tauro
Ser guardiana de Tauro es poder cancelar el viaje que está haciendo otro y dejarlo varado: poder de intercepción, no de desplazamiento propio. Y el cargo está institucionalizado: cuando ella falta, el puesto no queda vacío — «no está Erzsebet, pero hay un guardián en su lugar. Mejor dicho, un vicecanciller». Que exista reemplazo previsto revela que el cargo excede a la persona; quién nombra a los guardianes, si los hay de los otros signos, y ante quién responde el vicecanciller, el archivo no lo dice.
La línea de vida como campo de batalla
Su biografía es objetivo de operación. El plan que las voces registran ordena intervenir en 1887 para evitar que le peguen el tiro, después esperar hasta 1888 «y dejar que ella se haga guardiana», y luego evitar su muerte de 1900, asociada a Bulgaria. Es decir: hay quienes entienden que el mundo depende de que Erzsébet llegue al cargo, y que operar sobre su línea de vida es operar sobre la estructura entera de guardianes. Nótese la tensión: el plan pide a la vez evitar el disparo y asegurar la guardiana — lo que sugiere que la cadena causal es menos simple de lo que parece.
Advertencias del cronista
Este cronista deja constancia de lo que el archivo no establece. Su muerte, primero: una voz la da por caída «en la batalla anterior» —«¡maldita la bruja! ¿No murió?»— mientras la línea temporal fija la muerte en 1900 en Bulgaria; si son el mismo evento, si la de 1900 es la única, o si la bruja muere más de una vez, queda abierto. Segundo: de qué crimen se la acusa en la frontera, y por qué el U.S. Marshall la toma prisionera, no está registrado. Tercero: una figura femenina de proa —saquito «de color rojizo, bordó, oscuro» y pantalones negros medio ajustados— podría ser ella, pero si lo es contradice el vestido negro, y si no lo es, falta saber quién es. Y por último el nombre Erzsébet, que en otras lenguas se dice Isabel, sin que el archivo aclare si las formas nombran a la misma mujer o a distintas. El que lea, que no confunda prudencia con certeza: de esta mujer se sabe lo que sus agujeros dicen, y poco más.
Véase además: Tauro · U.S. Marshall
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.