Adán

«No me busquen.» — mensaje grabado en el interior de la espada de Adán, la que abre cadenas

Hay linajes que se cuentan por descendencia. Este se cuenta por despiece: Adán es la única figura del mundo cuyo cuerpo circula en pedazos como reliquia mientras el resto de él anda —o no anda— por otra parte. Uno solo hubo, y ya no es solamente él.

El cuerpo

Piel pálida, blanca, «sin manchas»: la carne se lee como si estuviera «esculpido en mármol blanco». Es «fibroso y atlético», de músculo largo, constitución seca. Sus rasgos son los mismos que se le atribuyen a Arian: quien lo mira reconoce ahí una cara conocida —parentesco, retorno o mera coincidencia, el archivo no lo dice. En la audiencia está ciego; se preguntó expresamente y se respondió que sí. La ceguera no lo desarma: sus armas propias son las psychic blades, hojas que no dependen del ojo. En Arboria, sin embargo, ni ellas lo siguen: ahí «tampoco tenés las blades».

Las tres caídas

La genealogía de Adán no se ordena por generaciones sino por caídas, y son tres.

La del paraíso. Estuvo en el paraíso, se comió una manzana y «le echaron las patadas». La expulsión es un hecho fijado del mundo; sobre eso no hay dos versiones.

La de la naturaleza. Se mezcló con Zabiel, y desde esa fusión Adán «no es solamente Adán»: es el Indifferent Angel, el ángel indiferente. Toda lectura de sus actos tiene que contar con que hay dos naturalezas adentro del mismo cuerpo. Qué poderes, obligaciones o límites trae esa condición, nadie lo ha asentado.

La de la lealtad. Fue tentado por Auro para traicionar a sus compañeros, y el juicio que quedó dicho no lo trata como un tropiezo sino como un modo de ser: «siempre vivió traicionando». Su traición operó además por sugestión —plantó la idea de lo suicida entre los suyos—, que es la forma más honda de traicionar: no el golpe, sino la semilla. Se le dio una chance, y la dejó.

Las costillas

De su cuerpo hay derivados en circulación. Existe la costilla de Adán como objeto de poder, y son dos las costillas que andan por el mundo, porque «la costilla fue de Adán, Bruto le dio otra». Aquí las escuelas se dividen: una versión sostiene que Adán mismo forjó la costilla «como un gran arquitecto» —Adán forjador—; la letra de la cita solo permite decir que la costilla fue de él —Adán materia forjada. Las dos lecturas quedan en pie, y no seré yo quien las funda en una.

La espada

Aparte de las hojas psíquicas existe la espada de Adán, y es su testamento. Lleva grabado adentro el mensaje que abre esta entrada, y tiene la propiedad de abrir cadenas. Léase el conjunto: el objeto guarda su voz, libera a otros de lo que está atado, y ordena que no lo busquen. Su retirada quedó así convertida en instrucción vigente para los demás.

El bando y la ausencia

En el conflicto infernal, tras la intervención de Lord Gaul, Adán fue convocado a pelear del lado de Sariel. Su presencia en el mundo es intermitente, y su ausencia es un dato que se registra como problema: en un momento crítico quedó dicho, seco, que «Adán no está». El mundo cambia cuando Adán cambia —cuando se mezcló con Zabiel dejó de haber un Adán; cuando falta, su falta se nombra.

Advertencias del cronista

Que el lector no me pida lo que las voces no dieron. No sé quién forjó la costilla ni qué se forjó con ella: la disputa entre el Adán arquitecto y el Adán materia queda declarada, no resuelta. No sé de qué es ciego ni desde cuándo: la ceguera consta en la audiencia y nada más. No sé qué es físicamente una psychic blade —cuántas, de qué hechas— ni por qué Arboria las niega. No sé quién le dio la chance que dejó, ni qué se perdió al dejarla. No sé qué cadenas abre la espada: si son hierros literales o una categoría entera del mundo. No sé si las tres caídas son una sola historia continua o episodios de líneas distintas. Y no sé dónde está Adán ahora. La espada, por lo demás, ya nos dijo qué hacer con esa pregunta.

Véase además: Sariel · Arian · Arboria


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.