
Varys Docalfar
«Mi nombre es Varys Mulawyr.» — así se presenta, en el Shadowfell, el que este archivo registra bajo otro apellido
Anótese primero la ironía, que no es menor: la figura que encabeza esta entrada como Docalfar nunca se ha llamado así ante testigo alguno. Se nombra Mulawyr. Que un hombre de setecientos años tenga dos apellidos no debería sorprender a nadie que haya leído genealogías; que no sepamos cuál de los dos miente, sí debería inquietarnos.
El cuerpo y la hoja
Drow —o con figura de drow, sobre lo cual se volverá—, de piel negra «como en la oscuridad del cielo», casi violácea. El cuerpo es «muy fibroso», y su medida no la da la báscula sino la comparación: «más ágil que un gato», con «una destreza superior». No pelea por fuerza; pelea a base de «esos cortecillos rápidos», el ¡zap! de la hoja corta. Lleva dos espadas cortas, una colada y una tizona, que solo el mango distingue: uno gris, el otro negro. Viste «como una armadura de cuero, pero como que son ropas de cuero» — la protección no se deja distinguir del atuendo, y esa ambigüedad es programa: todo en Varys está elegido para no estorbar el movimiento. Cuero que parece ropa en vez de placa, hojas cortas en vez de espada larga, montura que sube en vez de correr.
El corcel
Porque Varys no camina hacia uno: desciende. Su montura es una criatura alada, «un alazán, de un corcel» blanco, con alas «como de águila blanca»; bate las alas, se eleva y «trepa el aire». Se dice de la pareja que «puede vencer al viento». Quien lo ha visto lo ha visto desde abajo —«ves una figura que vuela desde arriba»—, y esa perspectiva no es accidente sino método: el aire lo vuelve inalcanzable, y lo que las dos espadas hacen en escala chica —eludir, cortar, salir—, el corcel lo completa en escala grande. Los registros no conocen otro de su especie, ni dicen de dónde salió, ni cómo se alimenta o se guarda semejante animal. Es único, como su jinete.
Los tres registros
Los archivos lo muestran operando en tres modos. Como espadachín: velocidad y precisión, movilidad de gato. Como viajero: el acceso vertical al mundo. Como guía: conduce en el Shadowfell, y allí es puerta — al Shadowfell no se entra sin conductor, y esa función le da a esta pieza móvil, que de otro modo no sostiene institución alguna, un peso estructural. Nada del mundo depende de él; pero su llegada cambia una situación, porque llega por el aire y acompañado.
No vuela solo. Forma partida con un hechicero, del que no consta nombre, y con un genio de fuego que «sigue el rastro». El reparto que las voces del archivo sugieren es claro: el genio rastrea desde arriba, el hechicero resuelve a distancia, Varys aporta el vuelo y el filo. Cómo se formó esa alianza y qué la sostiene, los registros no alcanzan a decirlo.
Un tercer emplazamiento, obtenido por artes de visión a distancia, lo sitúa en un lugar con tres mujeres, entre las sábanas, en actividad intensa. Se consigna porque consta; residencia fija, en cambio, no consta ninguna.
Los setecientos años
«Para ser un viejo de 700 años, la verdad que sí» — así queda dicho, y conviene detenerse en lo que la cifra implica. Un hombre de setecientos años ha visto pasar más de veinte generaciones humanas; su memoria excede la de cualquier reino del entorno. De qué llenó esos siglos antes de estos hechos, el archivo calla, y ese silencio es el más ancho de todos los que rodean a esta figura.
La cuestión del linaje
Aquí el genealogista debe caminar con pie de plomo. Circula, respecto de un personaje de origen etíope —origen aceptado sin resistencia: «¿Querés que venga de ahí? Sí», con mención del abismo—, una filiación que haría de La Zara su presumible madre; pero la atribución de ese linaje a Varys no está fijada, y el nombre mismo de ese personaje vaciló entre «Urion» y un final en pregunta: «¿Valente?». Este cronista consigna la vacilación sin adjudicarla. Las genealogías se corrompen menos por lo que afirman que por lo que dan por resuelto.
Advertencias del cronista
Queda en pie, sin resolver, la disputa de identidades: ¿son Docalfar y Mulawyr una misma entidad, dos rostros de una misma criatura, o dos personajes distintos que el archivo confundió? Se registra además la sospecha de que Varys use una «mask of many forms» para verse como drow — lo que implicaría que la piel negra casi violácea aquí descrita podría no ser la suya propia, y que todo el retrato físico de esta entrada sería el retrato de una máscara. ¿Es drow de nacimiento o solo de apariencia? Tampoco se sabe qué distingue funcionalmente a la colada de la tizona más allá del color del mango, ni por qué dos hojas y no una; ni qué autoridad o costumbre lo habilita como guía del Shadowfell, ni qué cobra por guiar; ni quiénes son, en verdad, el hechicero y el genio que vuelan con él. De un hombre de setecientos años sabemos, en suma, lo que él ha querido que se vea desde abajo. Que el lector lo tenga presente antes de contratarlo como guía.
Véase además: La Zara · el Shadowfell, donde ejerce de conductor.
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.