Escucho y obedezco. Pero suéltame: ya son muchos los años.


Contra la pared de una gruta mal excavada, al final del pasillo que el agua erosionó, hay una figura sentada y cubierta de harapos, con algo parecido a un flagelo en la mano. No se mueve. Y de pronto se mueve. (escribe Teddy, que no entendió nada y lo confiesa)

Es el sumo sacerdote de Amón el Oculto, el dios de Tebas al que el faraón hereje le cortó el culto: lo encerraron aquí con su dios, le arrancaron los tesoros y ni siquiera le terminaron la tumba —un hueco en la tierra, un ajuar mínimo, el oculto más oculto que nunca—. De los tres que bajan, solo Camille lo escucha y lo entiende; a Irti y a Teddy la cosa les llega como puro horror.

Camille no le pide: le ordena, con la voz doble, grave y aguda a la vez, que se arrodille ante su reina. Y el sacerdote se postra. Pero cobra su parte: la llama Nefertiti y le reprocha lo suyo —el hitita que pidió cuando se quedó sin faraón, y el hijo que terminó llamándose Tutankamón y no Tutankatón, como ellos querían—. Después entrega lo que vinieron a buscar: la corona está abajo, y dada vuelta, y solo la recibirá quien pese en la balanza un corazón inocente que no lo delate. Dicho eso, se deshace en un polvo nefasto con sus harapos.


Vínculos


[R] — Capa asertórica de mesa. NPC de LDC (sesión 4). Pendiente de cotejo con el cuaderno físico C95 BIS.