
Mujer de origen humilde, Marie Boulet creció y vivió toda su vida en París. A la edad convenida contrajo matrimonio con un soldado; la vocación de su marido la dejó pronto viuda, pero el corto enlace le dio lo que más atesoró: un hijo único, Pierre. Sola en la ciudad, trabajó sin descanso para alimentar y albergar al muchacho, y se ocupó además de que Pierre conociera la figura de su padre a través de los relatos que ella tejía sobre su valentía en gesta.
Cuando Pierre fue llamado a las guerras del continente —en los últimos años del conflicto que sacudió el Imperio— Marie lo acompañó. La Batalla de Breitenfeld se llevó al joven; el golpe dejó a Marie deshecha. En el desamparo de un campamento enemigo saqueado encontró a una niña abandonada que lloraba en silencio. Tomándola como si fuera sangre propia, la adoptó y la llamó Madeline. Fue la respuesta a una plegaria que Marie nunca esperó ver concedida.
Madre y hija regresaron a París cuando la guerra estaba por concluir. Madeline, criada entre soldados, adquirió una casa de campo en las afueras y la convirtió en posada y taberna: el St. Pierre, nombre elegido en honor al hijo que no pudo volver. Marie pasó sus últimos días allí, en quietud ganada tras décadas de privación. Murió el 20 de febrero en su cama, y fue enterrada en los terrenos del propio establecimiento, bajo la tierra que tanto cuidó.
Vínculos
- Madeline_Boulet — hija adoptiva, heredera del St. Pierre
- St_Pierre_Inn — posada que lleva el nombre de su hijo Pierre; lugar de su descanso final