
Lope de Vega
«Vamos a ir hablando en castellano.» — primeras palabras del espectro, sentado junto al brocal
Consigno aquí, como cronista de estas provincias, lo que consta de una aparición singular: una sombra española que habla cuatro lenguas y compra almas. En vida fue el poeta que el siglo llamó «el fénix de los ingenios» —otros dicen «el fénix de los genios»—, fallecido el 27 de agosto de 1635. En muerte es «una sombra, un espectro», y sigue negociando.
La postura del aparecido
Quien lo vio lo halló sentado en el patio de un establecimiento, al lado del pozo, «mirando así con ojos pensativos» a quien lo interpelaba, con los piecitos colgando: «es más bajo de lo que parecía». Eso es todo lo que el ojo registró. Ni vestimenta, ni color, ni sonido: la aparición se define por la postura sentada junto al brocal y por la pequeñez del cuerpo. Su presencia es de sombra, no de carne. Que se aparezca junto a un pozo —lugar de paso, boca hacia abajo— no parece azar en una figura que viene del más allá.
Es aparición única: no se conoce otro espectro de esta clase, ni consta que se lo pueda convocar a voluntad, ni que otros lo hayan visto fuera de ese patio, en el ámbito del Descenso. Interpeló por su nombre a un compañero vivo, como quien retoma una conversación pendiente.
Las cuatro lenguas
Aquí está el corazón del asunto, y la razón de que esta entrada figure entre las lenguas del mundo: el espectro elige el idioma según su conveniencia y la de sus oyentes. «Vamos a ir hablando en castellano», abre; pero advierte: «conozco también la lengua de Albión, así que les puedo hablar en inglés»; y suma: «latín tengo, infernal, celestial», y francés «también en algún momento». Cuatro lenguas —castellano, la de Albión, latín, francés— que lo habilitan a negociar con cualquiera en el mundo del Descenso. El políglota, el poeta célebre y el contratista de almas son la misma función: la lengua abre la puerta, la fama da el crédito, y el contrato cierra el trato.
Las credenciales
No se acredita con sellos sino con obra. «Yo escribí una gran épica —que esto es incluso histórico y literario— que se llama La Dragontera»: la Dragontea, dedicada a Francis Drake. Y argumenta en verso propio: que había nacido a «los extremos, que son el amar y el aborrecer, y no había tenido medios jamás». El epíteto no es adorno: el fénix es el ave que renace, y eso sostiene que siga hablando después de muerto. Su servicio se vincula a Nueva España, como español que es.
El precio
Lo que ofrece son alianzas y contratos infernales, y el precio fijado es el alma. Quien trate con él no compra un servicio: se compromete, de modo que su sola aparición cambia el estado de quien la recibe. En vida y en muerte trabaja con intereses comunes con El Gran Dragón Verde, lo que lo vuelve un canal entre los españoles y esa potencia, no un encuentro ornamental. Que su gran poema verse sobre un dragón y que sus intereses se alineen con otro dragón queda sugerido, pero nadie ha establecido si el poema es causa, consecuencia o coincidencia del vínculo.
Reparos del cronista
Anoto lo que este registro no alcanza a fijar, para que el lector no crea saber más de lo que se sabe. Primero, el año: unos itinerarios ponen la aparición en 1666; pero el propio espectro dice que «hace un año y un día» que fallecía en 1635, lo que daría 1636. Las dos versiones corren juntas y ninguna cede; el fénix, quizá, renace más de una vez. Segundo, la obra: La Dragontera y la Dragontea figuran por separado, y no consta si son una obra con dos grafías o dos obras distintas. Tercero, los intereses comunes con El Gran Dragón Verde: si son comercio, servicio, deuda o sociedad, nadie lo dijo. Cuarto, el establecimiento mismo: qué ciudad, qué clase de casa —taberna, posada—, y por qué se aparece ahí y no en otro lado. Quinto, y más grave para el viajero: no se sabe si se le puede negar el contrato sin consecuencia, o si el trato ya iniciado obliga. Tampoco si la sombra viste, si se le ve la cara, si hace ruido o deja marca; ni si es visible para todos los presentes o solo para quien negocia. Hasta que otro testigo hable, conviene tratar toda cortesía suya como cláusula.
Véase además: Francis Drake · Nueva España
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.