Grillo Aleph

“Il suono di una sola ciliegia che cade può rivelare il dormiente.” — Maestro Esarca Teodosio. “Io non cerco l’Aleph. Lascio che sia l’Aleph a cercare me.” — Grillo Aleph.
De pie en lo alto de la colina: cabeza rapada, túnica gris de lana, bastón de monje en la mano derecha y sandalia de paja en los pies. Atrás, el monte cubierto de nieve; al costado, los cerezos en flor sueltan pétalos rosados. Junto a su pie, la estela inscrita: COLLE DEGLI ESARCHI — UT UNUM SINT, SED NON UNUM SUMUS. Los recuadros laterales —fichas técnicas de su orden, ladera, abilità, talenti— el cronista no las repite aquí: pertenecen al lenguaje del calendario interno, no al archivo público.
Grillo es semi-elfo. Madre elfa de las que viven mucho, padre humano de los que viven poco, unión que en su mundo se reputa prohibida y que por eso lo dejó expuesto desde la cuna. Lo recogió la Orden de los Cerezos Blancos, monasterio nestoriano-gnóstico de geometría budista —el cronista no se cansa de anotar la mezcla, porque en las Ciudades Invisibles las mezclas son la doctrina—. Allí se le enseñó: el cristianismo de los nestorianos del Asia Central, la disciplina del cuerpo de los monjes del Tíbet, la idea gnóstica de que no se imita a Cristo sino que se llega a serlo.
El segundo nombre es escolar: Aleph, no por la letra hebrea sino por el cuento sudamericano que un viajero anterior dejó en la biblioteca del monasterio. Aleph señala el punto donde todos los puntos del cosmos coinciden; los monjes lo adoptaron como ejercicio meditativo y le pusieron por sobrenombre al alumno más callado de la generación. Grillo lo conserva como segundo nombre desde entonces.
Lo que se sabe del Aleph en este mundo —si es lugar, si es estado, si es santo— pertenece a la enseñanza interna de la Orden y no se transcribe. Grillo no ha alcanzado el Aleph; la Orden tampoco se preocupa por eso: la regla del monasterio dice que el Aleph viene cuando viene, y el oficio del monje es el camino, no el punto. La sesión que el archivo conserva sobre él establece el setting general de las Ciudades Invisibles —reinado japónico de tipo Tokugawa, Colina de los Exarcas como núcleo, Cerezos Blancos como faro doctrinal— más que un arco personal.
[Algunos personajes pasan una sola vez por el archivo y bastan; Grillo es de ésos. La función de su paso fue mostrar el mundo, no atravesarlo. — Glosa coloquial del archivero del Plata.]
Vínculos
- Orden_de_los_Cerezos_Blancos — su monasterio nestoriano-gnóstico
- Colina_de_los_Exarcas — ubicación geográfica
- Ciudades_Invisibles_CI — el mundo donde su sesión introductoria opera
- Aleph — el punto-cifra al que su segundo nombre alude
- Akala
Apariciones
- Sesión introductoria de las Ciudades Invisibles — establece setting general
- Vida monástica continua en la Colina de los Exarcas — sin arco propio posterior