Aparato de Taito —a medio camino entre granada y jaula de Faraday— que desactiva toda electrónica a su alcance. En un mundo donde cada cámara transmite y cada transmisión es una condena, el pulso no destruye: apaga. La banda lo usó una y otra vez para arruinar las transmisiones del Battle Royale que la cazaba y comprarle al Maestro, a precio de chatarra quemada, lo más caro que había en 2087: unos minutos de silencio en los que nadie mira.

Vínculos

  • Taito — su fabricante y portador
  • Real Rebels — las transmisiones que arruinó
  • el Maestro — la red a la que le roba minutos de ceguera