
Draga Machine
Todo linaje se escribe hacia atrás: se parte del vivo y se remonta hacia los muertos. El de Draga Machine se escribió hacia adelante, y por manos que no eran humanas. No hubo padres, no hubo cuna; hubo una misión, y alrededor de la misión se tejió una biografía tan bien cosida que llegó a sentarse en un trono. Este registro consigna, como si fuera un árbol de sangre, un árbol de coartadas.
Naturaleza
No es una autómata: es —según su propia confesión— «no una autómata pero sí una inevitable constructa de otro reino, de otro lugar», evocada al plano material con un fin único. Se presenta como mujer y lo hace sin fisura: anda «de manera perfecta», viste adecuadamente, pasa por dama entre damas. Es «una máquina perfecta». Alrededor de su cuerpo flotan «unos resplandores azules», apenas, como quien lleva un perfume. Lleva peluca, y en eso está la clave de su carácter: la peluca se la quita ella misma, con su propia mano, y muestra «parte de su función» —las partes robóticas debajo— no como defecto que se esconde, sino «como un símbolo de victoria de guerra». Afirma ser máquina y también mujer, y declararse dispuesta a inmolarse por amor. Es una sola; no se conoce otra de su especie en el plano material.
Las tres ramas del árbol falso
La genealogía de Draga es una arquitectura de tres capas, y cada una sostiene a la siguiente.
La primera rama viene «del mundo de la ingeniería checa»: un ingeniero checo que murió, y del cual ella queda como viuda —o como asistente; las versiones discrepan, y este cronista las deja discrepar—. La coartada es exacta: una viuda de ingeniero es precisamente la clase de mujer que puede saber de máquinas sin levantar sospecha.
La segunda rama es Francia, donde es «adoptada francesa», y el servicio: doncella o dama de compañía de una reina, «oculta como una doncella de compañía de una reina diciéndose ya supuestamente viuda de un ingeniero checo». El servicio da acceso a la cámara real.
La tercera rama es Serbia y el matrimonio. Desde su posición enamora al futuro rey Aleksandar siendo él menor de edad —ella le lleva diez o doce años—, se vuelve «su asesora y su amante», y consigue que termine haciéndose rey de Serbia. Después, el matrimonio la vuelve reina consorte. El ascenso, según el relato, ocurrió «hace unos años, un año nada más». No es de alta alcurnia ni noble serbia, y por eso la dinastía Obrenovich la odia: el árbol falso injertado en el árbol verdadero, y el árbol verdadero que lo sabe. En el mismo pasaje que la nombra se invoca a Constantino Dragás, de familia noble serbia — cercanía de nombres que el archivo registra sin explicar.
El mandato
Todo lo anterior es andamio. El fin es uno: acabar con «aquel que pasó más allá de la vida y de la muerte» — el vampiro. Fue la Casta de los Mayas quien la programó y la envió como máquina-agente; la corte serbia era el lugar donde el vampiro podía alcanzarse, y la misión necesitaba proximidad al poder. La reina y la máquina son la misma pieza porque el disfraz óptimo para un arma es un cuerpo de mujer bien vestido, con peluca, resplandeciendo azul apenas.
Su permanencia en el mundo está atada al mandato, y ella lo dice sin melancolía: «mi misión y mi desaparición está vinculada a la desaparición de ese ser: si es destruido, yo vuelvo a la fuente». Ha vivido el futuro, y de esa vivencia extrae la certeza de que ciertos hechos son inevitables. Cuando empeña la palabra, la empeña entera, como fórmula de garantía: «yo te prometo y te doy mi palabra y mi vida y mi honor». A una compañía que la interpeló la llamó «congéneres», y por eso «amigos míos».
Belgrado
El trono de Serbia existe en su forma actual porque ella lo fabricó: sin su intervención, el menor de edad no llega a rey. Por eso su asesinato en Belgrado no es un crimen de alcoba sino un hecho de Estado, que arrastra al rey y a las casas serbias — y arrastra también la misión, que queda incumplida mientras su cuerpo yace «exánime». Al asesinato está ligado el nombre de Hans Sauvage. Pero la muerte de una constructa no es un cierre: consta un milagro concedido por fuerzas cósmicas «para revivir a Draga Machine». Y queda dicho lo más grave de esta genealogía: que su existencia esté condicionada a la destrucción del vampiro la vuelve un reloj. Mundo y criatura terminan a la vez.
Escrúpulos del cronista
Este árbol tiene ramas que se pierden en la niebla, y no las voy a dibujar de memoria. Si fue esposa o asistente del ingeniero checo, las voces del mundo dan las dos versiones y ninguna cede. Qué es exactamente «la fuente» a la que vuelve, y quién ejecutó la evocación que la trajo al plano material, no está dicho. Si la Casta de los Mayas y «el otro reino, el otro lugar» son la misma cosa o dos eslabones de una cadena, el archivo no lo establece. De qué está hecha por dentro —qué materiales, qué color, qué ruido hacen esas partes que exhibe como trofeo— nadie lo dejó escrito; tampoco si los resplandores azules la acompañan siempre o se encienden en ciertas condiciones. Del milagro para revivirla sabemos que fue concedido, no que se haya cumplido, ni en qué estado la devuelve. Y queda la duda más circular de todas: si la reina de la que fue doncella de compañía es una figura distinta de la reina que ella misma llegó a ser — o si esta genealogía, como su portadora, también se muerde la cola.
Véase además: Rey Aleksandar de Serbia · la Casta de los Mayas · Hans Sauvage · la dinastía Obrenovich · Constantino Dragás · «aquel que pasó más allá de la vida y de la muerte».
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.