Doce hijos, doce plataformas, y una sombra detrás de cada uno — más una decimotercera que nadie aceptó.

Presentación

Los hijos de Maleika y GRDT, criados en Etiopía y destinados por el padre a las doce plataformas zodiacales como Sentinelas. El plan no se cumplió como lo soñó Grast: las sombras de los Yalemari los raptaron, con Elaina por intermediaria —«nos vemos en la fiesta»—, para entregarlos a los señores de la sombra.

Sobre ellos pesa la profecía del vidente de las tres piedras: Maleika morirá asesinada por sus doce hijos. En los últimos días se los ubica en el plano de las sombras; en el futuro condicional de 1914 capitanean las doce naves del caos de fuego «que suceden como trece».

Vínculos

  • Maleika — su madre; a quien la profecía condena a morir por sus manos
  • GRDT — su padre; los destinó a las doce plataformas como Sentinelas
  • Sentinelas — la función que debían encarnar en las plataformas zodiacales
  • Yalemari — cuyas sombras los raptaron
  • Elaina — intermediaria del rapto («nos vemos en la fiesta»)

Apariciones

  • CFA: destino sentinela, rapto por las sombras, la profecía del matricidio múltiple; en el condicional de 1914, las doce naves del caos de fuego.

Nota de cotejo (pendiente de ratificación): el número y el destino de los hijos están sin dirimir. Las fichas vivas (Grazzt, GRDT, Sentinelas) dan seis hijos con GRDT (doce en total sumando los de Lucifer) y un Plan Sentinela abortado por Elaina y Erebus con los hijos sobrevivientes; lo jugado en CFA da doce hijos con GRDT (más hijas con Lucifer aparte) y a Elaina no como quien aborta el plan sino como quien los secuestra para los trece señores de la sombra. El texto de arriba sigue la versión jugada. Ref.: divergencia D17 del cotejo CFA 2026-07-11.

Casas del ciclo · ⛓ ⌖ Doce guardianes pensados para las doce casas del cielo de Antiterra, y cada uno robado antes de llegar a su plataforma: la sombra ocupa el lugar que el padre reservó a la luz. En el número trece —la nave que sobra, la profecía del matricidio— asoma que este ciclo se cierra devorándose a sí mismo. — glosa del archivero del Plata.