Yo siempre consigo lo que quiero.


El desenlace de la primera crónica. (escribe Teddy, que eligió no estar en el carro)

Con la balanza saldada, la estructura se eleva y el carro desciende del techo y se endereza: dos caballos de bronce, arco y flechas, y en el piso la Corona Azul, intacta. Irti explica lo que muestran los veintitrés paneles del pasillo: el faraón no sostenía las riendas, se las ataba a la cintura, para tener las dos manos en el arco. Los tres elementos juntos no son un disfraz: quien los usa toma el lugar del faraón, y con él la decisión de a quién se le hace la guerra.

Camille toma la corona. Irti le pone la mano en el hombro —la primera vez que lo hace—; ella lleva la mano a la pistola; se miran; él la saca. No la detiene: prefiere estar cerca a impedirlo. Teddy se queda a un costado.

Afuera, las arenas rojas: el campamento arde, el tren fue asaltado, se oyen disparos —la revuelta ya empezó y es probable que Morand haya vuelto de Luxor—. Camille decide quedarse en Egipto a fundar algo nuevo, con Irti como consejero y Victoria a su lado: estas tierras, dice, ya tuvieron suficiente control extranjero. Irti acompaña, pero devuelve la daga a los beduinos —no me pertenece a mí ni a vos; la gente de estas tierras va a pelear por sí misma, y si eso significa pelear contra vos, así sea—. Y Teddy se va con sus dos tesoros, que resultaron tener cinco mil años de diseño: un encendedor y una pluma.


Vínculos


[R] — Capa asertórica de mesa. Evento (cierre de la primera etapa) de LDC (sesión 4). Pendiente de cotejo con el cuaderno físico C95 BIS.