Presentación

Café-bar en piso bajo de una plaza con arcadas de Bucarest, la “París de Oriente”. El archivo del Plata lo registra con economía de tabernero: ajenjo en las mesas, botellas vacías al ras del suelo, posadero violento. Es la clase de establecimiento que la Pequeña París produce sin esfuerzo —piso bajo, arcadas, mesas donde los abogados se sientan con los conspiradores sin que la mesa lo note—.

En julio de 1901 fue base de operaciones de André Bar —periodista y agitador, encubierto bajo la coordinación de Meteora—, que desde sus mesas investigaba la conjura serbia. Allí, durante la noche del 5 al 6 de julio, Bar entregó a los Time Bandits la inteligencia sobre la reunión secreta de medianoche en la Mansión de Natalia Petrovna: horario, entradas, plano del salón principal, número estimado de asistentes. La precisión del informe convirtió al café en gozne del episodio bucarestino entero.

El archivero del Plata conserva el lugar bajo doble título: como taberna —que lo era, con violencia de posadero incluida— y como oficina de redacción del único periodista cuyas sobremesas pesaron más que sus artículos. No en vano el oficio le dejó a Bar el mote de “el periodista del Carrusel”.

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