La caballería güelfa venciendo a los gibelinos.


La batalla de 1289: once años atrás, y todavía la medida de todas las cosas. No se juega — se la ve colgada. Está en los gobelinos de batallas antiguas de la sala militar donde el gonfaloniere expone el encargo, «algunas no tanto, como la de Campaldino»; y está en un tapiz de seis metros en los corredores de los hospitalarios, con la caballería güelfa venciendo a los gibelinos: guiño incómodo para el germano Alberich, que es hombre del emperador.

También es la vara con que los viejos se miden. Cuando Maneto Donati recibe el mazazo en su propio salón, lo que la crónica registra es que no recibía una herida así desde Campaldino.


Vínculos

  • Florenzen — la crónica que la tiene de telón.
  • Alberich — a quien el tapiz incomoda.
  • Arezzo — la plaza de esa geografía.
  • Donati — cuyo viejo la peleó.

En el papel

C55 p86, circulada abajo a la izquierda: «Batalla de Campaldino (1289)», junto a «Arezzo», el condottiero, los mercenarios y las colinas. La página es cantera: alrededor de la batalla se anotan figuras y escenas todavía sin usar.


[R] — Capa asertórica de mesa. Entidad de FLORENZEN minada del cruce entre la crónica jugada y el cuaderno C55. Pendiente de cotejo con el cuaderno físico.