Viena
Itinerario del regreso: se toma el tren, se cruzan los territorios de Metz, y en algún punto del trayecto —no hay forma de evitarlo— aparece ella. «Pasar por Viena, por pasar por distintos lugares»: así lo anotó una voz del archivo, con esa resignación de quien sabe que hay ciudades que no se eligen sino que se atraviesan.
La Puerta Brillante
Así la llaman: la Puerta Brillante. Este cronista, que ha coleccionado epítetos de ciudades como otros coleccionan monedas, confiesa no saber si el nombre designa la ciudad entera, un edificio, o un paso — el archivo lo pronuncia sin explicarlo, como se pronuncian las cosas que todo el mundo da por sabidas. Lo que sí queda establecido es su condición de umbral: se llega en tren —tan por defecto es el ferrocarril que un viajero, para negarse, tuvo que decirlo en voz alta: «yo no voy a viajar a Viena en tren»—, y una vez adentro se pasa «todo frente al emperador». Viena no es parada menor: es corte. Quien llega, comparece.
Los rieles la cosen a Metz y a París; desde París Ucrónica se la menciona como destino de viaje. Si Viena es capital de ese mismo sistema político o cabeza de un imperio distinto, es disputa que los itinerarios no resuelven, y este cronista no la resolverá por ellos.
La plaza de la música
Si el emperador da el motivo para presentarse, la música da el motivo para quedarse. En Viena trabajan músicos profesionales que fabrican instrumentos de música barroca; de sus talleres salieron flautas que alguien guardó «como algo importante» — quién las guardó, dónde reposan ahora, si siguen siquiera en la ciudad, son preguntas que el archivo deja abiertas.
Existe además la Filarmónica de Viena, institución que se contrata — subrayemos el verbo: se la contrata, no se la convoca gratis; con qué se paga, el archivo calla. Y existió un director de la sinfónica de Viena cuya reputación quedó fijada en una sola frase: «el mejor director de las obras de Wagner». Sobre ese director pesa una disputa de anales que se consigna más abajo, entre las advertencias.
La torre de marfil
Frente a la academia tradicional que la corte alberga se alzó su contrario: la Secesión de Viena, movimiento que se separó de esa academia para plantear «una nueva relación del hombre con los objetos, con lo espiritual». Tiene cuartel propio, y es —curiosamente— el único edificio de toda la ciudad del que el archivo conserva una imagen: «una especie de torre de marfil con cúpulas extrañas». Que la doctrina que abandona la academia sea lo único que dejó retrato, mientras el palacio imperial no dejó ni una piedra descrita, es una ironía que este cronista se limita a señalar.
Corte, orquesta, luthiers y vanguardia: la lógica de la capital imperial que lo concentra todo en el mismo perímetro. Si esos cuatro polos comparten barrio, distancia o jerarquía urbana, nadie lo ha dibujado.
Lo que la compañía debe a Viena
Consta en los registros que la compañía debe pasar por Viena en su viaje de regreso. La ciudad es, para ellos como para todos, escala obligada: puerta que no se rodea.
Advertencias del cronista
Escribo sobre una ciudad de la que no puedo describir una sola calle. El archivo no conserva extensión, murallas, materiales, ruido, olor ni estado de conservación: Viena entera se reduce, físicamente, a una torre de marfil con cúpulas extrañas. Que el lector no confunda esta parquedad con pequeñez — es el silencio de las fuentes, no el de la ciudad.
Y queda la disputa de los anales, que declaro sin resolver: las crónicas dan por muerto a Gustav Mahler en 1911, y sin embargo el registro lo tiene dirigiendo la Filarmónica en el momento consignado. Hay escuelas que dirían que Viena corre en una línea temporal propia; este mundo, que mezcla la historia con su sombra, no corrige lo que parece fuera de lugar, y este cronista tampoco. El hecho se sostiene tal cual, con su escándalo a cuestas.
Véase además: Metz · París Ucrónica · Wagner · Filarmónica de Viena · Secesión de Viena.
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.