Valle Leumbroso

Quien sale de Florencia con intención de llegar al Valle Leumbroso debe saber, antes de elegir zapato o barca, que el viaje es breve y la advertencia larga: cuarenta o cincuenta kilómetros apenas, y sin embargo el camino que lleva allí es el mismo que va «a la tragedia. A la zona del pueblo de Traditori. Traidores y trágicos». Hay caminos que anuncian su destino con un mojón; éste lo anuncia con un pueblo entero, cuyo nombre es la primera página del valle.

El descenso

Es «una especie de valle», y una parte suya «empieza en las colinas de Fiesole»: desde esa entrada alta se baja, y el bajar no es solo cuestión de pendiente. Se desciende de las colinas a la zona pobre y trágica, y en el fondo espera el bosque. El que prefiera no atravesar Traditori tiene el atajo del agua: se puede ir «por el río que es más rápido si vamos». El río acorta lo que el camino alarga — aunque qué río sea, y dónde se embarca, es asunto que este cronista tratará más abajo con la desconfianza que merece.

El Narrador de estas tierras enuncia junto al valle una región mayor: «Es toda la parte del Valle de Hombrosa. Es más grande e incluye las fuentes del Arno» — el Valle de Casentino. Si el Casentino contiene al Leumbroso, si lo solapa, o si son dos nombres para porciones vecinas de una misma hondonada, es disputa de itinerarios que ningún mapa de esta crónica ha zanjado. Las fuentes del Arno, en todo caso, pertenecen al Casentino y no al valle propiamente dicho.

Las tres del bosque

Adentro del bosque viven tres brujas, y son exactamente tres: «no solo está la bruja de la lujuria. Está la bruja de la soberbia. La bruja de la avaricia. Son tres brujas». Cada una encarna un pecado, y el reparto es fijo — como si el bosque, al espesarse, se volviera catálogo de pecados, y el que lo cruza no atravesara árboles sino estaciones. Así lo sugiere la cuenta de tres, aunque nadie lo ha dejado escrito como norma.

Cazan con preferencia declarada: «estas mujeres no quieren mujeres vírgenes. Quieren hombres. Quieren lujuria». La presa es masculina y lo que buscan despertar es el apetito mismo. Y su fuerza tiene calendario: son más poderosas durante la tormenta y de noche, de modo que entrar «en su momento más fuerte de la tormenta» es regalar la ventaja. El viajero prudente consulta el cielo antes que el mapa.

Un nodo, no un paisaje

El Leumbroso no es fondo de cuadro: es destino. Hay un camino que sale de Fiesole y va específicamente allí; hay compañías que han pesado el río contra la tierra, la tormenta contra el día sereno, antes de acercarse. Su carga la declaró el propio Narrador — «zona de tragedia y pobreza», traidores y trágicos, tres pecados con casa en el bosque —, lo que lo vuelve un nodo moral de la región florentina. Su alcance, con todo, es local: nada indica que el mundo se conmueva si el valle cambia. Es una llaga de la comarca, no del orbe.

Advertencias del cronista

De este valle sé dónde está y quién lo habita, pero no cómo huele. Ningún registro dice qué árboles crecen en su bosque, de qué materia son sus caseríos, ni qué estado tienen sus caminos: el viajero irá a ciegas en todo lo que el ojo debiera anticipar. Del río veloz no se ha dicho el nombre; el Arno es el candidato obvio, puesto que el Casentino guarda sus fuentes, pero afirmarlo sería inventar. De Traditori se sabe el nombre y la fama — «traidores y trágicos» — mas no cuánta gente lo puebla, de qué vive, ni si tiene trato con las brujas. De las brujas mismas se ignora el rostro, la parentela, la morada de cada una dentro del bosque, y la suerte de la presa capturada; tampoco se sabe si a las mujeres vírgenes las descartan por incapacidad o por desdén. Se declaró al valle zona de pobreza sin decir de qué vive su gente ni quién la gobierna. Y queda una expresión que este cronista anota sin comprender: se preguntó si atacar a las brujas «en el árbol nocturno» — ¿lugar del bosque, hora del día, o palabra mal oída? Hasta que una voz más clara lo diga, el árbol nocturno queda escrito aquí como se escriben los enigmas: sin resolver.

Véase además: Florencia


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.