Schultz

Hay un hombre caminando el perímetro de la Genesis Foundation que no trabaja para la Genesis Foundation. Cobra ahí, duerme ahí, hace las rondas ahí. Pero el sueldo que le importa se lo firman en otro idioma, en otra parte del mapa, y todavía no le pidieron nada. Eso es lo peor: todavía.

El hombre del monte

«Un tipo lánguido, flaco pero alto», facciones eslavas, traje de forester «no demasiado complicado», de corte sencillo. Un guardabosque plausible en una región de cavernas: el disfraz perfecto es el que no parece disfraz. El cuerpo está afinado como un instrumento —«sacado de Jason Bourne», dicen los registros—: a esta altura sabe, con la temperatura y demás, cuánto puede correr sin perder el ritmo y cuánto se va a acelerar su pulso. Un hombre solo, adentro del enemigo, no enfrente, tiene que conocer su propia salida de emergencia mejor que nadie. Schultz la conoce en latidos por minuto.

La grieta

No lo van a agarrar por la pronunciación. No habla con acento; nadie lo delata por cómo suenan las palabras. Pero «habla extraño, la cadencia de su lenguaje es extraña»: el ritmo de las frases es lo que no cierra. Aprendió bien la fonética y mal la música. Es la marca del no-nativo diligente, y es el único punto donde la tapadera se raja. Todo lo demás —el traje, el monte, las rondas— encaja.

La misión: dormir

El gobierno soviético detectó cierta actividad paranormal en la región y lo mandó. Su origen es Alemania Oriental; su cadena de mando es soviética y está lejos del terreno. El puesto de seguridad en la Fundación es la puerta de entrada, no el trabajo. El trabajo es otro: recolectar más información y dormir. Aguantar hasta el momento justo, cuando «los muchachos estos trigger happy americanos de la Génesis Foundation» se dirijan directo a esas cavernas, ataquen y se debiliten. Recién ahí entran los rusos.

Y hay algo más, algo que un guardia común no trae en el equipaje: una visión dimensional que le funciona como brújula en terreno —lo «cruzó en el camino correcto». Es lo que justifica que a una detección de actividad paranormal se responda con un espía de carne y hueso: el aparato soviético no puede mirar esa región de otro modo que a través de los ojos de este hombre.

Lo que pesa

Schultz es la pieza que convierte una operación americana en una operación de dos bandos sin que el primero lo sepa. Cada bala que la Genesis Foundation gaste contra las cavernas se descuenta a favor de los soviéticos por su intermedio. Su valor está, exactamente, en no hacer nada todavía. El día que deje de esperar, el mapa cambia. Hasta entonces: un flaco alto de traje sencillo, haciendo la ronda, contando sus pulsaciones.

Advertencias del cronista

Este dossier tiene más sombra que luz, y conviene decirlo antes de que alguien lo use para algo serio. Qué es exactamente esa visión dimensional —alcance, límites, si se prende y se apaga o mira siempre, si otros la tienen— nadie lo asentó. Cuál fue la actividad paranormal detectada, y si Schultz la comparte o solo la investiga, tampoco. La fecha del envío es bruma: la propia voz del archivo duda —«me dirás cuánto se habrá». Las versiones discrepan en la filiación: «agente soviético de Alemania Oriental» dice una, «agente ruso» dice otra; si es un alemán oriental al servicio de Moscú o un ruso destinado en Alemania Oriental es disputa abierta. No consta su rango dentro de la seguridad de la Fundación ni a quién reporta ahí adentro, y —detalle inquietante para un recolector de información— no hay medio de contacto registrado con su cadena de mando: cómo llega lo que junta a los que esperan, el archivo no lo dice. Queda además la frase «Y carnal, es para el momento justo», donde la palabra baila y no se sabe cuál corresponde. Y queda la pregunta más grande de todas: qué son las «cavernas de negros infecundos», y por qué la Genesis Foundation va a ir a atacarlas. Este cronista anota, no adivina.

Véase además: Genesis Foundation


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.