Jadir Habibi
Nota de archivo, escasa y con arena entre los dedos. Jadir Habibi es un hombre árabe de pelo crespo largo, musculoso, de barba negra y guantes: mercenario de oficio, aunque el registro le atribuye una brújula que no siempre acompaña al gremio — busca hacer justicia para los inocentes, y a la vez no cree que deba plantearse una sociedad utópica. Justiciero sin utopía: el archivo lo deja así, sin resolver la tensión.
De su casa consta poco y duele todo. Su padre fue puesto en Guantánamo y desapareció. Su madre murió en la «tarde de luz» — el cronista transcribe la frase tal como llegó, sin saber si nombra un atardecer, un arma o un milagro; la tinta es débil y no se corrige. Huérfano por ambos lados, Jadir fue criado por su hermana y una cabra, dato que el archivo asienta con la misma seriedad que los anteriores, porque en Torreluces las crianzas no eligen su fauna. Su rastro aparece anudado a la Conexión Shawarma, que es por ahora la única entrada que lo nombra.
Poco más consta. Quien sepa de sus contratos, de su hermana, de la cabra o de aquella tarde de luz, que lo deposite en el archivo: esta nota son unos guantes esperando manos.
Véase además: Conexión Shawarma
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.