Imperio Auran
«Todo el tesoro que corresponde, por supuesto, al Imperio, así que ustedes solamente pueden quedarse con el 20%.» — condición imperial sobre el botín, tal como se les leyó a los expedicionarios
Antes de cualquier itinerario por Vala conviene entender esto: el mapa entero es su cicatriz. El Imperio Auran conquistó el continente, lo aurizó, y hoy —en el presente que estas crónicas registran— se está yendo sin haberlo soltado del todo. No es un actor entre otros: es el marco. La lengua, la cultura y el mapa político de Vala se explican por la aurización, como una tierra vieja se explica por el paso de un río que ya cambió de cauce.
Anales, tal como se cuentan
Los cronistas fijan la línea así, y donde dudan, dudan en voz alta:
- Hace más de mil años —«ochocientos, novecientos o mil», admite la duda— fueron detenidas las fuerzas caóticas de los Thrasians y los Zaharan. Contra ese caos resurgió el Imperio: no como dominio de una sola raza, sino como alianza de razas, sobre todo Elfos y humanos.
- «Hace setecientos, el Imperio Auran se hace tan fuerte que conquista todo.» Todo es todo: el continente entero.
- El dominio se sostuvo trescientos a cuatrocientos años antes de debilitarse por «batallas en las fronteras».
- Hace doscientos años, en una de las regiones, desapareció el emperador. El archivo registra el hecho; no registra el cómo, ni el dónde exacto, ni si alguien lo sucedió.
- Hoy: «está como retirándose». La comparación quedó dicha sin pudor: como «Gran Bretaña se fueron». El Imperio está en todas partes como ley y en retroceso como presencia.
Las gestas de las que este archivo bebe transcurren setecientos años después de la fundación del Imperio: es decir, en el atardecer.
El cuerpo del Imperio
De su carne física, casi nada quedó asentado. Lo único que el archivo fija es su modo de ocupar: legiones que «aurizan territorios que son más distantes», y un dominio que es «una Roma que mezcla el mar con la tierra» — ni puramente terrestre ni puramente naval, sino las dos cosas a la vez, flota y calzada como un solo puño. Contiene a Adwen y sus ciudades, y es la potencia que «maneja ahora acá» la región donde estas crónicas suceden.
El aparato fiscal, o para quién trabaja el aventurero
Aquí el Imperio toca el bolsillo de cualquiera que baje a una ruina, y por eso el baqueano lo repite antes que nada:
- Impuestos imperiales, eludibles por quien tiene influencias y transacciones adecuadas. La familia Argoll lo logra «gracias a que sabían dónde había reliquias élficas».
- El porcentaje sobre botín: todo tesoro hallado en expedición pertenece al Imperio en un ochenta por ciento. El que cava, el que pelea, el que sangra, se queda con el veinte. Quien saquea una ruina trabaja para el Imperio en cuatro quintas partes — sépalo antes de bajar.
El sistema fue coherente mientras hubo fuerza detrás: la alianza fundacional dio legitimidad, las legiones dieron extensión, el fisco dio ingresos, y los tres se sostenían entre sí. Cuando el Imperio empezó a debilitarse, lo que sobrevivió fue el aparato fiscal sin la espada que lo respaldaba — y por eso familias como los Argoll pueden hoy esquivar al cobrador con influencia y buen ojo para las reliquias.
Glosa del archivero
Acá conviene pisar el freno y decir lo que no sabemos, que es bastante. Del Imperio no hay descripción física ninguna: ni ciudades, ni monedas, ni estandartes, ni el armamento de esas legiones, ni el estado de las guarniciones que fue dejando atrás. Es el vacío más grande de esta entrada. Tampoco se sabe quién cobra hoy el ochenta por ciento: si el Imperio se retira, ¿qué oficina, qué guarnición ejecuta la regla, y qué le pasa al que no declara? El archivo calla.
Los anales, además, no cierran del todo: si la conquista total fue hace setecientos años y el dominio duró trescientos o cuatrocientos antes de debilitarse, la cuenta no encaja limpia con un emperador desaparecido hace doscientos. Las escuelas de cronistas discrepan y este archivero no va a fallar el pleito: se anotan las dos versiones y que el tiempo, o un mejor documento, decidan.
Queda abierto también qué significa concretamente aurizar — ¿lengua, culto, derecho, ciudadanía? Se nombra por analogía y nada más. Y queda abierta la cuestión de los Elfos hoy: la alianza es fundacional, pero nadie ha asentado si persiste, ni en qué términos, ahora que el Imperio junta sus cosas y se va.
Véase además: Zaharan
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.