Drow
Este nombre vive en 2 mundos del archivo. Las versiones no se funden: sus diferencias son canon, y leerlas enfrentadas es la mitad de lo que el nombre significa.
En ANTITERRA
Nota de naturaleza. Los drow son una raza de seres inteligentes de este mundo, criaturas de lo hondo: excepcionales en habilidades —los registros les atribuyen vigor y entendimiento fuera de lo común—, ven de noche en colores infrarrojos, con ojos que viran a tonos rubí, y sufren severas limitaciones bajo la luz diurna. Cuando uno de ellos aparece, se activa una magia del Dark World que anula la Dark Vision y oscurece el campo visual: la tiniebla los precede como un heraldo. Son adoradores del poder de la araña y creen que su diosa es una araña que vendrá en las tinieblas, como Fenrir — un credo de espera y devoración.
De su sociedad el archivo guarda apenas dos escenas, ambas crueles: la práctica de reclutar varones para «escuadrones físicos», donde son castrados; y el rumor —de confianza escasa, que este cronista deposita sin avalar— de que quien falla un examen se transforma en ser araña monstruoso. Si el examen es rito, castigo o gracia de la diosa, el registro calla. La única entrada que los nombra es la Ruta de la Seda, señal de que su tela también corre por los caminos del comercio.
Poco más consta. Quien haya cruzado sus túneles, sus escuadrones o su araña venidera, que lo deposite en el archivo: esta nota es un hilo esperando su telaraña.
En VALA
Advertencia previa del baqueano: con los drow no se llega y se habla. Se llega habiendo aprendido a hablar. El que baje sin el código, que no baje.
Sangre vieja, saber prestado
Los drow son raza élfica de lo profundo, nacida —así lo dicen las voces del archivo— de «una hibridación horrenda» entre la más antigua prosapia de los elfos y el saber de los demonios. De esa mezcla les viene todo: la belleza y la mancha, y una memoria que no perdona. Un drow puede sentir «un sentido de orgullo en su cultura y prácticas ancestrales», encontrar «cosas bellísimas en la cultura de drow», y al mismo tiempo andar buscando a quién culpar por lo que se corrompió. A quién culpa exactamente, el archivo no lo dice; una figura llamada Sardeborn carga esa acusación, pero su identidad llega confusa y este cronista no la va a limpiar por su cuenta.
No son una rareza de camino: «esto es el reino, el mundo de los Drow». Un mundo entero dentro del mundo, con enclaves propios en el Underdark, lengua cifrada, guardianes en la puerta y comercio abierto en superficie — «los Drow, boludo, o sea, a ver» — con quien se pueda tratar.
El cuerpo y el tiempo
Tres cosas fija el registro, y ninguna más. Las hembras «son más grandes que los machos»: el dimorfismo corre a favor de ella, no de él. La vida llega al menos a los mil quinientos años; uno de ellos declara «yo tengo más o menos unos 1500» y agrega que «va saltando el tiempo» — de modo que la edad drow no se cuenta como una línea continua, y si ese salto es rasgo de la raza, de un individuo o efecto de otra cosa, nadie lo ha establecido. Y existen drow gemelos, guardianes en el Underdark, ligados por astrología a Géminis: se los enfrenta de a dos, y quien los enfrenta «acabarán al mismo tiempo con los dos guardianes». De piel, pelo, estatura o vestimenta, el archivo calla por completo.
Se registra además, sobre una voz muy dañada, una conversión que iría de drider a drow. Trátese como rumor hasta nueva noticia.
La lengua de las bebidas
Para negociar con los drow hay que presentarse con un código cifrado, entregado por escrito a quien va a tratar. La cifra guarda significados en nombres de bebidas: whisky es traición por la espalda, champagne es engaño visual — «Whisky is a slap in the back, champagne is a mist before my eyes». El código, dicen, tiene origen en alusiones de un cine de otra era.
Dentro de esa lengua, la fórmula capital: «cuando esperás el dagaso por la espalda, la recibís por la frente». El «dagaso» drow no nombra la puñalada literal sino el ataque traidor desde la dirección que no mirabas. La traición, para ellos, se define por el rumbo equivocado, no por el arma. Orgullo, cifra y guardia son el mismo sistema visto desde tres lados: una cultura que hizo de la traición una categoría básica del trato, y de la puerta, un examen.
Rutas y oficios
La Enclave Drow más cercana se mide desde Caldero: «pueden ser unos días. No es tres horas». Al alcance, pero fuera de la rutina — visitarlos es una decisión de gesta, no un desvío de una tarde. Comercian y aceptan trato hablado a quien trae el código; qué venden y con qué se les paga, el archivo no lo asienta.
Entre sus oficios, la Ranger Drow: mujer entrenada con cuchilla desde «los 5 o 6 años», desolladora de criaturas, de nivel avanzado.
Lo que este cronista no sabe
Acá conviene pisar el freno. Nadie ha descrito una enclave por dentro, ni de qué está construida. Nadie ha listado el código completo — ¿cuántas expresiones tiene además del whisky y el champagne, quién lo administra, qué le pasa al que lo usa mal? Nadie ha nombrado al acusado de la corrupción, ni resuelto si Sardeborn tiene que ver con Born Kilzec. Y la grafía exacta de «dagaso», con su fórmula entera en lengua original, sigue esperando a un oído mejor que el mío.
Véase además: Ruta de la Seda · Caldero
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.