Joven pianista mulato, Remigio es el instrumento más sutil del régimen en la temporada de 1838: no porta fusil ni reparte edictos, sino que abre las funciones en el Teatro Victoria con un virtuosismo que el Coronel Carmín exhibe como prueba de la generosidad federal. El padrinazgo de Carmín sobre Remigio tiene la forma de un gesto político preciso: el régimen que abraza a las castas populares, el poder que produce cultura donde otros solo producen miedo.
Remigio toca las aperturas —sainetes, piezas de piano— ante un público que sabe que está viendo más que música. Si el joven es consciente del papel que representa o si simplemente toca porque toca, eso el cronista no lo sabe. Lo que sabe es que su nombre circula en los corrillos federales como ejemplo, y en los corrillos opositores como irritante.
El Teatro Victoria abrió sus puertas en el mismo año en que Remigio debuta bajo la sombra del Coronel; la coincidencia tiene el sabor de las cosas que el régimen sabe aprovechar.
Vínculos
- Torregrises — el cosmos troncal bajo cuyo nombre (Santa María de Torregrises) opera la capital rosista
- Coronel_Carmin — padrino y benefactor político; el régimen lo presenta como símbolo de la alianza federal con las clases populares