
El Marshal lee el telegrama en la oficina; en la pared, la sombra de lo que está del otro lado del río.
Tengo los niños raptados.
US Marshal, y la única autoridad del otro lado en la que se puede confiar. Cuando hay que elegir un contacto, la recomendación es explícita: no el corrupto Coyote sino Orlando — duro y justo.
Entra en la trama por telégrafo. Don Gorgona le manda un pedido de emergencia hablando de «una carga preciada», sin nombrar a los niños por si el mensaje era leído en el puesto de destino; el mensaje que se despacha antes de marchar a Piedras Negras empieza con «Tengo los niños raptados».
El cuaderno le da una segunda vida, mucho más larga. En una nota al margen, en verde: «Como Roland, que se hizo llamar Orlando» — y sigue: luego se retiró cien años. El Marshal de la frontera de 1888 lleva el nombre que el paladín de Roncesvalles usó al cambiar de siglo.
Vínculos
- Coyote — el Ranger corrupto, su contrafigura.
- Fort Clark — la otra jurisdicción amiga.
- Eagle Pass — el paso donde se juega el intercambio.
En el papel
C47 p74 — «Gunfighter […] Orlando — el Marshall que convirtieron en Conejo», en la lista de figuras de la frontera. C47 p261, al margen en verde: «Como Roland, que se hizo llamar Orlando. Luego se retiró 100 años […] Me da ganas de leer Orlando*, de Virginia Woolf»*.
[R] — Capa asertórica de mesa. Entidad de LOS PROFUNDOS minada del cruce entre la crónica jugada y el cuaderno C47. Pendiente de cotejo con el cuaderno físico.