No una jerarquía abstracta: la gente peligrosa del Siglo de las Luces, la que estaba detrás del Póker de Hostias. «Ustedes ya están marcados».

Presentación

El Jerarca no es un concepto sino un grupo: el círculo oculto de la gente peligrosa del siglo XVIII que está detrás del Póker de Hostias —no entre quienes juegan, sino por encima de ellos, observando y evaluando—. De su estirpe es el Marqués de Sade, libertino de la «familia del diablo»; en su órbita operan las autoridades diabólicas de Notre DameLord Gaul, Virrey de París, y La Fiebre— que reparten las invitaciones por correo de sirviente aéreo y cobran los pactos.

Mientras Les Libertateurs juegan en la cripta cercana a la Bastilla, el Jerarca los mira y los cuenta: «Ustedes ya están marcados». La ejecución fallida en Place Royale no fue un fracaso sino un espectáculo deliberado, puesto para la observación. El póker, para ellos, es a la vez prueba moral —miden las decisiones del grupo— y máquina: las hostias que se ganan hacen Guardianes, y los guardianes activan las plataformas zodiacales del Juego_de_las_Sombras.

Son, en suma, los poderosos del XVIII que no se sientan a la mesa pero deciden qué significa la partida: libertinos al modo de Sade y diablos de corte, la mano que marca a los jugadores antes de que sepan que hay quien los mira.

Vínculos

Apariciones

  • Póker de Hostias, París (1715 A.D.A. en adelante) — observación y marca del grupo
  • Place Royale — la ejecución-espectáculo montada para la observación