Los Jinetes de la Tormenta

“Vientos de Tormenta traen nuevos misterios. Y los misterios, nuevos mundos.”

Bajar del cielo: tres jinetes en armadura completa montados sobre caballos fantasmales —crines disueltas en cargas eléctricas, ojos luminosos, cascos rotos del aire—. Las lanzas son rayos; los cascos de las cabalgaduras no golpean el océano: lo encienden. Bajo el galope, la mar revuelta, gris-acerada, sube en olas dentadas. Truenan.


Son orden o son falange, no se sabe. Lo que el archivo del Plata sí consigna es que cabalgan los corredores de la tormenta como otros cabalgan los caminos del valle: el rayo es para ellos lo que el sendero para los heraldos terrestres. Aparecen donde las borrascas mayores se desatan; desaparecen cuando el cielo amaina. No saquean barcos: los avisan.

Algunos archivos los llaman autodenominación del grupo viajero; otros, facción externa con la que el grupo se vinculó. El cronista no decide entre las dos lecturas —el archivero del Plata se inclina por la segunda; el archivo asertórico, por la primera—. Lo que sí queda claro es la función: el rayo como medio, el aviso como oficio, la tormenta como umbral entre mundos.


Los Vientos de Tormenta que el archivo del barco revol cita —«traen nuevos misterios, traen nuevos mundos»— son su lenguaje. Cuando un viajero los oye y entiende, los Jinetes admiten su paso; cuando un viajero los oye y no entiende, los Jinetes lo dejan a la deriva. No es premio ni castigo: es selección por escucha.

[Hay caballos que galopan agua y hay caballos que galopan rayo. Los del rayo son más jóvenes; los del agua, más viejos. Los que galopan rayo se cansan menos pero llegan a menos sitios. — Glosa coloquial atribuida al archivero del Plata.]

Vínculos

Apariciones

  • Travesía marítima de Los Profundos — corredores eléctricos, avisos por rayo
  • Tormentas mayores continuas — galope perceptible para quienes saben escuchar