
Primo mayor de Alphonse, con quien comparte el tejido social del barrio parisino durante los años convulsos de la Fronda. Su presencia en la ciudad es discreta; la sordera que lo aqueja lo mantiene al margen de los conciliábulos y conspiraciones que sus contemporáneos urden en tabernas y patios.
Poco dado a los asuntos del momento, Gérard circula entre los mismos espacios que Alfonse frecuenta, más por inercia de parentesco que por inclinación propia. Su figura, anciana y algo distante, aparece en los registros como testigo involuntario antes que como actor.