Presentación

El archivo conserva, en tinta amarilla del cuaderno sesenta y siete, página veintiséis, una pregunta tendida junto al pasaje que el cuaderno rotula «Strange rocks» — las rocas extrañas. Comparte el folio con la genealogía de los doce hijos de Maleika_Maleyka, con la tinta verde que anuncia todos los apocalipsis juntos y con la azul que asienta la neutralidad de los mercane; entre todas ellas, el amarillo ni narra ni anuncia: interroga. Dice:

Forma mítica y herofanía [en esa serie sobre los que estuvieron bien alto]. ¿Y qué vieron?

Herofanía — así la escribe la tinta, donde el léxico de lo sagrado dictaría hierofanía: lo sagrado (hierós) que se manifiesta (phaínō), lo que se deja ver cuando lo divino irrumpe en lo visible. Forma mítica es su molde: la figura que esa manifestación adopta para poder ser contada. La anotación aplica ambas nociones a «esa serie sobre los que estuvieron bien alto» — los que alcanzaron altura mítica — y desplaza la pregunta del quién al qué: no pide la nómina de los que subieron, sino el contenido de lo que cada uno vio allá arriba.

El archivo reconoce al menos dos candidatos para la serie, y un caso dudoso. La trepada de la torre crecida de hacia 1890 A.D.A. (Torneo_de_la_Torre_Eiffel), cuando los ReguladoresMaleika, el Fabuloso y los suyos — subieron por las barreras prismáticas hasta la Copa_de_Cien_Deseos, y el Fabuloso, mirando desde lo alto, formuló el deseo hacia U-5-7-1. Los que deben subir a las Montañas de la Luna, sobre el lago Victoria, a buscar el huevo de la serpienta (Lapis_Philosophorum), según manda la tinta azul de la página veintisiete. Y el que quiso ir a ver el mar antes del fin y vio el cosmos dividido en cuatro (Apocalipsis_Multiple_C67): ése no sube — baja hacia la orilla —, y queda fuera de la serie salvo que la altura mítica se entienda como altura visionaria, que no se mide en la vertical.

Si el patrón de tintas del cuaderno se sostiene — el negro registra, el azul continúa y deja preguntas abiertas, el verde profetiza en imágenes —, el amarillo es la tinta que piensa sobre lo que las otras escriben: el registro contemplativo del Narrador. La pregunta, en todo caso, permanece sin respuesta sobre la página. El archivo la conserva abierta como encargo: cotejar los cuadernos, caso por caso, hasta saber qué vieron los que estuvieron bien alto.

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