Tres herencias bajo un mismo techo, y un secreto que las mantiene unidas.


La familia en cuyo centro late la campaña. Los Abdullah reúnen tres herencias: la musulmana del padre, Nadeem —hijo de los guetos preventivos de New York, médico y fundador de una ONG—; la de Amina, la madre, agente wakandiana que llegó en una misión y se quedó por amor; y la neoyorquina de la ciudad que los cría.

De esa mezcla nacen tres hijos: Malik, el ingeniero; Jamal, el velocista que oculta bajo el nombre de Ifrit; y Aisha, la artista. Los tres hermanos comparten el secreto de la identidad heroica de Jamal, y entre los tres lo sostienen: Malik le construye el traje, Aisha lo diseña, y todos lo cubren ante los padres.

Una familia común en apariencia —negocio humilde, universidad, barrio tranquilo—, y sin embargo cruzada por lo que nadie dice en voz alta: el pasado de espía de la madre, el enemigo invisible que cerró la ONG del padre, y el don que duerme en la sangre del hijo del medio.


Vínculos