Se negó a entregar a unos gringos y pagó con sus torres. Ayudó a matar al guardián y pagó con su libertad. Cruzó el río hecho toro y agradeció. Nadie en la gesta paga tan caro ni tan bien.


El señor de La Fuente

Don Gorgona —al que también se dirigen como “señor Varuna”— es el señor del puesto fortificado de La Fuente, en el desierto de Chihuahua: un mestizo de porte militar y mirada insidiosa, ojos que se achican como sondeando, entrenado por Gran Uta, el fundador de Utah, y en contacto con “el gran Vidente de los videntes”. Cuando el dragón Oximec exigió a las autoridades de la zona que entregaran a “unos gringos que llevan niños”, Gorgona se negó — y el rayo del dragón le derribó dos torres y le mató hombres. Es de los pocos justos de la frontera: recomienda al Marshal duro pero recto en vez del corrupto, y propone él mismo la trampa: llevar a los Profundos como falsos prisioneros, armados, para emboscar al dragón — “y empezar la revolución”.

En la batalla de las dunas se revela psiónico: bombardea con estallidos mentales y descargas de energía al grito de “¡Sustain the fire!”, y es su última descarga eléctrica, junto a los misiles de Lotario, la que mata a Gabriel.

El precio: guardián de Aries

La doctrina no perdona ni a los justos: quien mata al guardián se vuelve guardián. Gorgona reaparece sesiones después transformado — un “doble” venido del otro lado, atado ya a la casilla del carnero: “acabo de sufrir un descenso a los infiernos: soy el guardián de esta plataforma.” Desde ahí solo puede dar información y proteger a los suyos hasta que salgan; es él quien explica al grupo la cosmología entera —plataformas duales como dominios, dos guardianes por casa, el tributo, los interventores— y quien les vende cara la salida: un favor, llevar un toro de bodas a Arizona.

El favor es su propio truco de liberación: entre los doce toros del Zodíaco que asaltan la nave atlante, el de signo Aries —“esa gorgona violenta”— es él mismo. Arrojado de la nave por los puños de Rudolf, cargado después a través del río Bravo, al tocar la otra orilla el toro se deshace y Gorgona, magullado y libre por un rato, agradece con la frase que lo resume: “alguno de ustedes frenó mi embestida violenta… alguno me liberará dándome la muerte alguna vez.” Promete volver con noticias “desde el más allá” y saluda desde la otra orilla.

Su nombre fue usurpado una vez: el interventor —un espía australiano del “sistema” de las plataformas, atrapado en el juego por cruzar un portal indebido— se disfrazó de Gorgona con peluca y glamour para vigilar el asalto de los toros; lo delató el pelo largo (“Gorgona no lo tenía”).


Vínculos

  • Plataforma_Aries — la casilla que hereda al matar a Gabriel
  • Gabriel — el guardián al que da el golpe final
  • Oximec — el dragón que le derribó las torres
  • Los_Profundos — los gringos por los que pagó todo
  • Rudolf — el que frenó su embestida (el Bull Rush al toro)
  • Big_Bull — el otro guardián bueno de la frontera, su espejo en Tauro