Cosmarca

«Un cuerpo con una cabeza de puño.» — la única imagen que el archivo conserva de la potencia primera

Antes de los dioses hubo uno que los hizo. Antes de las esferas —los mundos— hubo uno que las abrió. Los exégetas lo llaman Cosmarca, y también el Prime Mover, el primer motor no movido de este mundo: la identidad primordial que crea y, habiendo creado, se retira. Es el nombre que finalmente se le encontró a «la chispa».

La figura sin rostro

Quien dice haberlo percibido no describe un rostro: describe un cuerpo cuya cabeza es un puño que se cierra. Y la percepción no es solo de los ojos — el que lo ve siente que «esa mano te está agarrando la mente», una presión sobre el propio pensamiento. Los registros no establecen si esas apariciones son manifestación verdadera o alucinación; el archivo asienta ambas posibilidades y ninguna. Fuera de esa imagen, lo que se dice de él no es forma sino extensión: «Está a todos lados. Es todo».

Una cabeza que es puño es una cabeza sin mirada y sin juicio: la forma exacta de una potencia que aprieta sin querer nada.

La obra y el retiro

El Cosmarca crea esferas y crea dioses. Después de cada creación se retira, y no genera esferas nuevas: la creación está cerrada. De ahí que todo panteón y todo mundo sean obra suya y posteriores a él. No tiene sede ni templo consignado; es una potencia retirada, anterior a los dioses, y hay uno solo.

Su retiro no es anécdota sino estructura. Un creador que permanece tendría que responder por su obra; este no responde. Por eso el principio que rige a quien lo invoca es duro y coherente: «la entidad que vos llamaste no es ni buena ni mala». El Cosmarca opera según principios del universo, no según el interés del que lo llama. Poner en el origen algo que no toma partido reordena la moral del mundo entero.

Los delegados

Como la potencia no está, el mundo necesita figuras que la hagan tratable. Circulan por las esferas los emisarios del Cosmarca, con los que un viajero puede llegar a contactar; y se habla de un representante del Cosmarca encarnado en el mundo — propuesta que el archivo consigna sin confirmar. El rito que los alcanza es el llamado del aliado de los planos, el que los colegios nombran Planar Ally: pero lo que responde a ese llamado es un emisario, nunca la potencia misma. El acceso, entonces, no es al Cosmarca sino a sus delegados.

El número del creador

Lleva el número 11, que es el número del creador. Ninguna otra cifra, medida ni precio le está fijado. Cómo se articula ese 11 dentro de una serie mayor —si otros números nombran otras potencias— es cosa que el archivo no dice.

La disputa de las escuelas

Aquí los exégetas se dividen. El mundo establece que el Cosmarca no es ni bueno ni malo. Pero «muchos piensan» otra cosa: que quiso separar el bien del mal y quedarse con el bien — «separar la paja del trigo, separar la fortaleza de la debilidad». Las dos versiones quedan asentadas una junto a la otra, como quedaron dichas. Quiénes son esos «muchos», y si el intento de separación ocurrió alguna vez, son preguntas que ninguna escuela ha cerrado. Este cronista registra la disputa y no la falla.

Advertencias del exégeta

Mucho es lo que la potencia calla. No consta cuántas esferas creó, ni si el mundo que pisamos es una de ellas. De los emisarios no hay descripción alguna: no se sabe si son criaturas, voces o apariciones. Del representante encarnado no se sabe si existe, cuántos serían, ni con qué atribuciones. Queda abierta —como pregunta, no como hecho— qué relación guarda el Cosmarca con la fijación de precio a las almas. Y de culto, rito o clero en su nombre, nada consta: cosa notable en un creador de dioses, pero el silencio del archivo es silencio, y no se rellena.

Véase además: los dioses de Vala — obra y posteridad suya · las esferas · los emisarios del Cosmarca · «la chispa».


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.