Presentación

Del Círculo de Serbia el archivo conserva el nombre y poco más: una de esas sociedades cuyo rastro llega al cronista en estado de fragmento. Que el Círculo existió, los registros del ciclo de París Ucrónica lo consignan; qué hacía, dónde se reunía y quiénes se sentaban a su mesa son preguntas que los papeles disponibles todavía no contestan.

Lo único que el archivero anota —como posible, no como probado— es una conexión con la casa Obrenovich y con las figuras de la corona serbia: Aleksandar I, el rey; Draga Machine, la reina consorte; Milano, el ex rey. Si el Círculo servía a esa corona, conspiraba contra ella o simplemente giraba en su órbita, es cosa que el archivo deja, por ahora, en blanco.

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