Parado aquí escucho los colores… cenizas y diamantes, pasión.


Lo que se aprende dormido

No todo conocimiento llega por la vigilia. Este conjuro le es enseñado a Irene_Kowalski mientras duerme, en el corazón de un sueño, por un comisario que es también brujo —uno de los hombres de la Triple_A, la Alianza Anticomunista Argentina que por aquellos años obraba a la sombra del poder y de López Rega. La lección no se da en una sala ni en un libro: se da en el reverso del sueño, allí donde la razón de quien sueña se afloja lo bastante como para que entre lo que no debería entrar. Quien sale de ese sueño sale sabiendo algo que antes no sabía, y un poco más lejos del mundo de los despiertos por haberlo aprendido así.


Lo que el conjuro hace

Recitado en voz alta —“Parado aquí escucho los colores… cenizas y diamantes, pasión”—, el conjuro devuelve a la ceniza a quien de la ceniza fue sacado. No muerde sobre lo vivo ni sobre lo común: muerde sobre los seres despertados de sus cenizas esenciales, esos a los que la magia negra arrancó del polvo para devolverles un remedo de vida. Momias, resucitados, inmortales reconstruidos de su propia materia quemada: contra ellos, y solo contra ellos, la fórmula obra como una sentencia. Lo que fue levantado del polvo, al polvo vuelve; lo que se rehízo de cenizas, en cenizas se deshace. Es un arma de filo único, inútil contra casi todo y definitiva contra aquello para lo que fue hecha.


El hilo polaco

El conjuro no nace del vacío. Sus palabras vienen de Cenizas y diamantes, la novela de Jerzy Andrzejewski que Andrzej Wajda llevó al cine, y por esa puerta el hechizo arrastra consigo el hilo polaco que late en el apellido de quien lo recibe: Kowalski. Que sea precisamente Irene la que lo aprende en sueños no parece casual, como si la fórmula buscara a alguien por la raíz de su sangre. La crónica de aquellos días recoge además una broma que circuló alrededor del conjuro —que sus palabras sonaban como una canción de Racing—, chispazo de humor que, lejos de rebajar el hechizo, lo enraíza en el habla argentina de la que la gesta entera sale.

El registro físico de la fórmula se conserva en el cuaderno 99.


Vínculos

  • Irene Kowalski — la soñadora a quien se le enseña el conjuro; el apellido polaco que el hechizo prolonga
  • La Triple A — la Alianza Anticomunista Argentina, de cuyas filas sale el comisario-brujo que dicta la fórmula
  • Magia negra de las cenizas esenciales — el arte que levanta del polvo a momias y resucitados, único blanco posible del conjuro