
La mano conservó la chapa de entrada: hierro repujado, una calavera entre dos tibias, y la promesa grabada sin eufemismo —N.º 891, “una entrada a la muerte”.
El Cabaret de la Nada, en lo alto de Montmartre: el local donde el París de fin de siglo iba a coquetear con su propia mortalidad. Mesas que son ataúdes, camareros vestidos de enterrador, números de magia macabra donde los vivos se ven pudrir en el espejo. La ficha de entrada no prometía una consumición sino “une entrée à la crève” —una entrada a reventar—, y el que cruzaba la puerta entendía que el chiste iba en serio.
En la París Ucrónica, donde lo oculto burbujea bajo los faroles eléctricos, el Cabaret du Néant es más que teatro: es una de las puertas finas entre la ciudad visible y lo que se mueve por debajo. Quien busca el submundo de la ciudad empieza, muchas veces, comprando esta chapa.
Vínculos
- París Ucrónica — la ciudad ucrónica de la que es antro emblemático
- Círculo de la Serpiente — el submundo con el que estos locales lindan