Quizás sos un policía, un Agente Astral. Listo para acabar o remodelar alegorías.

Presentación

Astra y Monstra es un marco doctrinal del archivo: el cielo como tablero de astros y monstruos-signo, y entre ambos una milicia. El opifex —el hacedor, el artífice— talla las alegorías; la policía astral —cuerpo de Agentes Astrales, a todas luces daimónicos— se encarga de poner freno a lo que se predice terrible. El Caballero o la Doncella del Apocalipsis cabalgan en ese borde. La consigna mayor del marco no se suaviza: hay que matar a Dios. Y ese es solo el principio.

El primer monstra fue Tiamat, con su mushushu y su séquito de monstruos-signos-plataformas — la fórmula que anuda esta doctrina con la arquitectura zodiacal de las Plataformas.

El candelabro y los arcontes

En vez de siete iglesias, el candelabro —la Menorá— porta los siete planetas, que son siete funciones: Luna, protección; Mercurio, habla e inteligir; Venus, seducción y materia; Sol, organizar y radiar —la luz que vos emitís—; Marte, ataque e iniciativa; Júpiter, mandar; Saturno, destruir y alquimia. La lectura se combina con los siete arcontes gnósticos que guardan las esferas y la salida de este mundo mayormente infernal — con la enmienda maniquea: el sol y la luna son buenos, y sus puestos en la lista los toman la cabeza y la cola de la constelación del Dragón.

La doctrina conserva además las monomoirai (trescientas sesenta), las iatromatemáticas —curar con las plantas, minerales y animales del signo—, los cuatro humores, y la estructura de las ciudades-iglesia a redimir (Éfeso, cuyo amor primero ha caído; Esmirna, el ángel de la cárcel: bancá diez días a la sombra y no sufrirás la segunda muerte). Su capital doctrinal es Ouranópolis, la ciudad universo (C57).

Vínculos