La torre

Nota de camino. En algún paraje del que el archivo no conserva nombre se alza una torre que es el punto más alto en millas a la redonda: de la base de su pilar a la cima se cuentan cuatrocientos pies, repartidos en al menos cuatro niveles estructurales y un pináculo. Se llega a ella por el lado oeste —por donde arribó la compañía—, con acceso al suelo, un puente de entrada y decoraciones dispuestas a distintas alturas. Tiene aperturas al costado, una enorme puerta y un pozo; en las partes superiores se distingue algo parecido a ventanas, aunque el cronista no jura que lo sean.

Dos cosas llaman la atención de quien la registró: que está bastante cuidada —alguien, o algo, la mantiene— y que su arquitectura parece de origen ruso, apunte que el archivo deposita con más asombro que certeza. Qué hace una torre de hechura rusa dominando ese horizonte, quién la cuida y adónde baja su pozo, son preguntas que la nota deja abiertas.

Ni siquiera un nombre consta: el archivo la llama, simplemente, la torre. Quien haya cruzado su puente o mirado por sus ventanas dudosas, que lo deposite aquí: esta nota es apenas la sombra que la torre arroja sobre el papel.


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.