Soliman

«¿Cómo piensan que llegué a ser el vicealmirante?» — respuesta suya, que no es respuesta sino advertencia

El hombre del turbante

Antes que el rango, la prenda. Quien lo describe empieza siempre por lo mismo: «una especie de turbante, grande», y babuchas, «pero como un almirante». En los relatos que llegan de la flota se lo nombra ante todo como el hombre del turbante, y solo después como Solimán, vicealmirante del Gran Khan, capitán de nave dragón. Es de sangre turca, y su estampa evoca a los almirantes de aquella tradición naval que las crónicas asocian a la batalla del Esparto; si esa filiación es la norma de la flota del Khan o su excepción, ningún registro lo dice.

Uno solo es. Y no es el único almirante del imperio: el cargo de almirante existe en plural, y el de vicealmirante lo pone a él en el segundo escalón — aunque sobre esto hay disputa, como se verá.

La nave, el timón, los hechizos

Tres cosas van juntas en Solimán y se explican entre sí: el rango, la nave dragón y los hechizos. Porque la nave dragón necesita un timón mágico —el helm—, y el helm necesita a alguien que sepa hechizos; y Solimán resuelve esa cadena en una sola persona. Él mismo lo dejó dicho: «Él dijo que sabía algunos hechizos y demás y que por eso podía manejar el helm, así ustedes no lo usaban».

De ahí se sigue lo importante: mientras Solimán maneja el helm, nadie más lo usa. Su presencia a bordo altera quién tiene el mando efectivo de la nave, y la maniobra pasa por su voz — la voz que pregunta «¿Quieren que aterricemos?» es la suya. El rango no le vino por herencia sino por trayectoria, y él lo reivindica con la pregunta retórica que abre esta entrada.

Se lo llama también «Capitán de la nave de labor»; su lugar habitual es a bordo.

Entre Isidora y Dorotea

Está afincado en la isla principal de Isidora, y desde ahí se mueve con la flota. Participa en —o dirige— viajes diplomáticos importantes a Dorotea. Frente al Khan es figura marginal en lo político; hacia afuera es la cara operativa de su poder naval: el que lleva la nave dragón a las misiones, el que controla el timón, el punto de contacto y de transporte entre las ciudades.

Del rango, y de su disputa

Las versiones no concuerdan, y este cronista las deja convivir. En unas es «el almirante Solimán» de los viajes a Dorotea; en otras, el vicealmirante — «el almirante del gran Khan o uno de los almirantes, un vicealmirante», duda el propio relato. Puede que sean dos momentos de una misma carrera; puede que sean dos hombres que las voces del archivo fundieron en uno. El Khan lo sabrá; nosotros no.

Advertencias del cronista

Poco más puede afirmarse sin inventar. La nave que comanda aparece nombrada como «nave dragón» y también como «nave del caos», sin que conste si son la misma bajo dos nombres, dos naves distintas, o un tropiezo de la voz que lo contó; tampoco consta si la «nave de labor» coincide con ellas. De su edad, su complexión, su voz y sus armas, nada quedó escrito. No sabemos cuántos almirantes tiene el Khan, ni qué separa formalmente a un almirante de un vicealmirante. No sabemos qué hechizos conoce ni dónde los aprendió, ni qué se negocia en Dorotea, ni cada cuánto se hace el viaje. El viajero que suba a su nave sabrá, al menos, dos cosas ciertas: que el turbante es grande, y que el timón no se lo van a dejar tocar.

Véase además: Gran Khan · Isidora · Dorotea


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.