Roma

Nota mínima, casi un rumor con nombre. De Roma el archivo apenas guarda dos trazos: que es «el viejo mundo», anterior al nuevo — así lo dejó dicho una voz de la jornada de los Libertateurs —, y que está «llena de diablos y demonios», aunque este segundo trazo llega borroso, de baja confianza, recogido al filo de una larga velada entre ciudades invisibles. Este cronista no sabe si los diablos son de piedra, de doctrina o de carne, y prefiere no decidirlo por el archivo.

Que una ciudad cargue a la vez el peso de ser mundo viejo y morada de demonios dice más de quienes la nombran que de sus calles: en Antiterra, Roma parece funcionar como el punto contra el cual se mide todo lo nuevo. El archivo la registra en el mapa, pero ningún itinerario llega todavía hasta sus puertas.

Poco más consta. Quien haya pisado sus piedras, o huido de sus demonios, que lo deposite en el archivo: esta nota es un umbral sin ciudad detrás.


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.