Puertas de la Luna

Nota de frontera, del ciclo del Mundo Nuevo. Las «puertas de la luna» son pasajes que se cruzan como portal entre regiones, y lo que más firme consta de ellas es esto: dan acceso al viejo continente y andan asociadas con los españoles. Se conoce la ubicación de tres —al menos tres hay en juego— y los rumores añaden que distintas facciones podrían controlarlas, aunque ese hilo llega delgado al archivo. También se las nombra como territorio: al norte, bordeando el lago, tierra con magia y conexión a México, de modo que la voz designa a la vez el umbral y la comarca que lo rodea, y este cronista no se atreve a partir en dos lo que el habla junta.

Lo más extraño del expediente es su relación con el tiempo: quien cruza una puerta de la luna pasaría entre épocas sin perder sus habilidades ni sus conocimientos previos — el viajero llega entero, aunque el siglo cambie. Pero no son eternas ni mansas: se dice que poseen una capacidad limitada, que aguantan hasta cierto punto de uso o sobrecarga, y al cierre del registro corría la voz de que las puertas estaban por abrir. Qué pasa cuando una puerta se colma, o quién las abre, el archivo no lo dice.

Tres puertas ubicadas, un lago al norte, España al otro lado y el tiempo de por medio: esta nota es apenas el dintel. Quien haya cruzado —y recuerde de qué época volvió— que lo deposite en el archivo.


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.