Puerta de la Luna

Nota de archivo con dos caras que quizá sean una. Los cronistas del Mundo Nuevo hablan de portales en plural: se llaman «puertas de la luna» y llevan un círculo grabado con símbolos extraños. Funcionan en fases, y ahí está el peligro — en momentos incoherentes el viajero puede perderse en el vacío, y atravesarlas crea paradojas espacio-temporales que desestabilizan la realidad. Una estructura, dicen, que sirve de acceso o paso entre regiones; nada más consta de quién las levantó ni de qué luna obedecen.

Los itinerarios del Mediterráneo, en cambio, registran una Puerta de la Luna en singular: una entrada importante de la ciudad, no muy lejos de la Puerta del Sol. ¿Es la puerta urbana una de las puertas fásicas, domesticada en muralla, o solo comparten nombre como comparten cielo? Este cronista anota ambas versiones lado a lado y no cierra el círculo: en Antiterra los nombres también tienen fases.

Poco más consta. Quien haya cruzado una — y vuelto entero, y en su propio siglo — que lo deposite en el archivo: esta nota espera su fase coherente.


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.