Proyecto Ofair
Esto lo cuento como se cuenta abajo, en voz baja y mirando el andén: hay un predio en Villa Albata que de afuera ofrece niñeras y de adentro fabrica personas. El que escuche «au pair» y piense en cunas, que siga leyendo antes de golpear esa puerta.
La doble puerta
El nombre viaja deformado por los túneles —Ofair, OPER, «las operas», «lo pe», «ofera»— pero detrás del ruido hay una sola cosa con sede fija: el proyecto «ofera justamente en la villa albata». Hacia la calle presenta dos caras a la vez: un servicio de au pair y un «complejo de investigación» con credenciales y protocolo de acceso propio. Y que nadie confunda protocolos: el de acá no es el mismo que el de otros complejos como C.I.O.T.U.C.I.D.S., que es otra casa y otra llave. Quien tiene la llave de esta es su CEO, Tucídides —nombre prestado, dicen, de un historiador antiquísimo de una guerra lejana—. Quien no pasa el protocolo, no entra. Punto.
El predio es «recontra vigilado»: lo primero que se ve no es un edificio sino una defensa. Adentro, tres cosas y solo tres cosas constan: un «pequeño arsenal», «carpas de cuarentena» y almacenes con ropa. Nadie que haya vuelto describió materiales, tamaños, colores ni sonidos. Eso también dice algo.
La línea
Lo que ocurre adentro es una cadena, y la cadena está fijada en el medio: a las mujeres las retienen en las carpas de cuarentena —«chicas estabilizadas», rehabilitadas—, después «las mandan al proyecto OPER», y en la estación final «las visten según el deseo de las señoras». El ropero no es utilería: es el instrumento con que se produce el tipo pedido. Porque este negocio no vende cuerpos, vende «símbolos inocentes» —colegialas uniformadas, enfermeras, amas de casa recién casadas— y fabricar un símbolo requiere encierro, tiempo y vestuario en el mismo predio. El arsenal garantiza el perímetro; las carpas convierten a alguien capturado en alguien entregable; el almacén le pone el disfraz que el cliente encargó.
La institución predica, para justificarse, que esas figuras están «invariablemente atraídas por sus violadores». Que quede claro en el andén: eso es doctrina interna del proyecto, el catecismo con que se absuelven a sí mismos. No es un hecho del mundo, y este testigo lo transcribe con asco, no con acuerdo.
El servicio deriva además en lo que llaman la «lolita option»: no tanto sexual como explotación de menores para fotos, con destinatarias degradadas en edad. Con eso correlaciona la figura que en los túneles nombran «la loli».
El puente
Un lugar así no sería solo un pozo si no fuera también un nudo. El Proyecto Ofair es el centro neurálgico de por lo menos las organizaciones que orbitan alrededor de L’Orita Project y de OPER —dos organizaciones distintas, según lo dicho, no una—. Y presta canal donde no hay canal: Jequima se conecta con «las operas» para facilitar el diálogo con Chibuya. O sea que quien controla el flujo de personas y ropa controla también la palabra entre actores de la zona. Si el Proyecto Ofair cambia de manos o cae, cambian dos cosas a la vez: la trata y la diplomacia. Por eso es infraestructura y no episodio.
Advertencias del testigo
Lo que sigue no lo sé, y desconfíen del que diga saberlo. No está resuelto si el Proyecto Ofair, L’Orita Project y OPER son tres cosas, dos o una: las voces afirman «dos organizaciones distintas» y al mismo tiempo usan OPER como nombre del propio proyecto. Tampoco está resuelto quiénes son «las Opera» cuyas figuras principales participan en castings y películas de muerte filmada: puede ser esta misma entidad, puede ser un ruido por «Aloof Media», puede ser una tercera cosa; acá se deja la disputa abierta, no se la cierra. Nadie sabe qué es C.I.O.T.U.C.I.D.S. ni qué investiga, ni en qué consiste concretamente el protocolo de acceso —credencial, contraseña, escolta, quién lo otorga—. La cadena está abierta en las dos puntas: de dónde vienen las mujeres antes de las carpas, a dónde van después de vestidas. Quiénes son «las señoras» —clientela, mandantes, propietarias— no consta. Del predio no hay ni una piedra descrita: edificio, campamento o campus, vaya uno a saber. Si algo se investiga de verdad o si la ciencia es puro decorado, tampoco. Y la última: si Tucídides manda de verdad o es peón de otro, quedó abierto. Este testigo, por las dudas, no le da la espalda a ninguno de los dos.
Véase además: Villa Albata · Tucídides · OPER · L’Orita Project · Jequima · Chibuya
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.