Príncipe Lázaro

Advierte Paulus Alexandrinus: quien busque aquí un solo hombre encontrará un color. El archivo reúne bajo este nombre un haz de príncipes que puede o no ser una sola persona, y este cronista, que ha visto genealogías enteras deshacerse por menos, consigna el haz sin coserlo.

El título antes que el hombre

En Serbia el soberano no se llama rey: se llama príncipe. Que nadie lea entonces «príncipe» como grado menor — es la cúspide, y por eso es pieza escasa y disputada: «el príncipe de Vivescu de muchos estados evidentemente», varios estados con el interés puesto sobre uno solo. El título manda: quien lo lleva tiene el castillo por herencia y decide por la plaza. Y las plazas de este haz son cuatro.

Las cuatro plazas

El Castillo de Piedra Roja, que está «en este momento en el mando del príncipe Lázaro», heredero que lo gobierna en calidad de tal — aunque de qué sangre le viene la herencia, el archivo calla.

El campo de Kosovo, año 1389, donde el operativo «está principalmente sobre el área del príncipe Lázaro». Allí encabeza el ejército serbio, y la decisión que se le atribuye es de puertas: abrirlas o permitir que los «torcos» entren. Cargo político y religioso a la vez. Su caída ante los otomanos lo hace «el último rey», mártir de la fe cuya memoria sigue viva 500 y 600 años después en la tradición serbio-cristiana. Su muerte no cierra nada: funda.

El vagón privado del Orient Express, donde el oficio se invierte. Allí hay «un príncipe a bordo del tren que requiere protección»: no manda, se lo custodia y se lo lleva —«príncipe, tenemos que ir a su dormitorio»—, se lo busca compartimiento por compartimiento, y su presencia es el motivo por el cual se registra y se revisa un convoy entero.

La facción roja de Bizancio, cuya cabeza es el Príncipe Rojo — si es Lázaro u otra casa, véase más abajo.

El rojo como marca

Lo que se le registra encima y en su equipaje es rojo y es magia: «este tipo tiene zapatos especiales de seda roja, pertenencias mágicas». Como Príncipe Rojo «viste como unos atuendos rojos y a veces así como medio capucha», con «plumones» encima. Zapatos de seda roja, atuendos rojos, Piedra Roja, facción roja: el color no es adorno, es la marca del cargo, y es el único hilo que el archivo sostiene con firmeza a través del haz.

Entre sus pertenencias personales, halladas al revisar un compartimiento, hay «varios poemas dedicados a Hércules y búfalos». Qué significan dentro de su cultura, nadie lo ha glosado.

Los otros príncipes del haz

De la cara, la edad o la voz de Lázaro no hay dato. Sí de Alejandro Obrenovich, «un joven de aproximadamente veinte años», de acercamientos políticos controvertidos a potencias extranjeras. Y del príncipe rumano Mony Vibescu —cuyas grafías el archivo alterna con las de esta entrada— se registra hechicería: «hizo unos líquidos que él se veía afectado». A la variante rumana se le atribuye además un historial militar entero: «estuvo, medallas de guerra, realmente estuvo en todas», y la independencia de su país conseguida por su mano.

Contra eso, un interludio afirma de un príncipe exactamente lo contrario: «nunca estuvo en una situación de guerra». Las dos versiones están fijadas en el archivo como dos escuelas que no se saludan; este cronista las deja ambas en pie, porque enmendarlas sería falsificar.

Queda también, aplicado al príncipe respecto de una batalla, el título de Príncipe del Azar — apodo, cargo o nombre de otra jornada de armas: no está dicho.

Escrutinio de Paulus

Confieso las costuras que no puedo cerrar. Si el príncipe Lázaro y el príncipe Vibescu son un solo hombre o dos, la duda está marcada en las voces del archivo y no se resuelve; la grafía rumana misma vacila —Vivoescu, Vivescu, Vibescu, Vibesco— como vacila la mano que copia un nombre extranjero. Si el Príncipe Rojo es Lázaro o cabeza de otra casa, su identidad y rol quedan declarados «poco claros». Qué hacen los zapatos de seda roja, más allá de ser mágicos; qué son los «plumones» y la prenda que las voces llaman «secopa»; qué sangre lo hace heredero de Piedra Roja y de quién — todo eso el archivo lo debe. La composición del personaje mezcla dos oficios que no concilio: el que se juega la fe en una batalla y el que viaja con poemas, líquidos y zapatos mágicos en un vagón privado. Que ambos sean la misma persona no está establecido. El material sostiene el rojo como hilo; la identidad, la sostenga quien se atreva.

Véase además: Orient Express


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.