Numa Pompilio

Asiéntese en el registro de linajes lo que sigue: un solo hombre, de la dinastía de reyes del bosque, druida de la región, sumo sacerdote de Las Cuevas del Caos, muerto en combate ritual, resucitado, y convertido en vampiro. El saldo lo fija una fórmula que ya circula como sentencia: «ha tenido más de una vida Numa Pompilio y menos que dos muertes». Más vidas que muertes. Ese es el balance exacto de su condición, y esta genealogía no lo mejora ni lo empeora: lo copia.

Las tres capas de un mismo cuerpo

Los cargos, en este mundo, no se reemplazan: se apilan. En Numa Pompilio conviven tres capas que el desgaste de la ropa vuelve visibles. La primera es el oficio: druida de la región del bosque. La segunda es la sangre: heredero de la dinastía de reyes del bosque, y ese derecho se le nota en la cara — camina y «mira con desprecio a todos». La tercera es el culto: sumo sacerdote de Las Cuevas del Caos, donde comanda el ritual de la tercera campanada. Pasó, además, las pruebas de las torres del Castillo. Ni el sacerdocio le borró el linaje, ni el linaje le borró el oficio.

La ropa que no se cambia

Llega «con las mismas vestimentas que tuvo siempre, pero quizás más rasgadas»: no hay reemplazo, hay la misma pieza envejeciendo encima de él, cada vez más rota, atravesando con su cuerpo todas las capas dichas — incluidas la resurrección y la vampirización. Sigue teniendo «esas rastas ensorquijadas y arremolinadas». Y hay una prueba por la negativa: la armadura gótica de la compañía la usan «todos menos el druida». Existe una pieza de equipo común que a él no le entra o no le corresponde; su forma propia es parte de lo que es.

El saldo de vidas

Murió en combate ritual, y la muerte no lo sacó del mundo. Fue resucitado, y luego convertido en vampiro. Que las dos cosas le hayan pasado a la misma persona establece, para quien lleve cuentas, dos vías de retorno operativas en este mundo — no excepciones, precedentes. La muerte, en Vala, se puede saldar con una vida de más, y Numa Pompilio es el asiento contable que lo demuestra.

La flecha que quedó en otras manos

Su influencia opera a distancia y en diferido. Hace mucho tiempo entregó una flecha, arma con propiedades mágicas y rituales, que sigue en poder de otro: «tengo esa flecha hace mucho tiempo», dice quien la guarda. Él muere y vuelve; el objeto, mientras tanto, sigue funcionando en el mundo. Así trabaja este linaje: deja rastro material en manos ajenas.

El que era admirado

No es figura nueva. Hace quince o veinte años ya había contacto con él, y era «alguien que admirabas». Gente de este mundo lo midió como modelo antes de verlo, con desprecio en la cara, llegar en persona. Cuando aparece, lo reconocen: es persona de una sola aparición por vez, no de multitud. Entre la compañía figuró, sin embargo, como «el druida nuevo Numa Pompilio» — nuevo para los que llegaban; viejo para el mundo.

Advertencias del cronista

Acá conviene pisar el freno y poner las cosas en su sitio. Primero, el oficio: el archivo lo llama druida —la región, la compañía, la armadura que no usa lo confirman— y él mismo declara «yo soy un clérigo». Este cronista registra las dos afirmaciones y no elige: pueden ser dos cargos simultáneos, un cambio de estado tras la resurrección, o una corrección que nadie asentó. Segundo, la secuencia: no consta en qué orden ocurren la muerte en combate ritual, la resurrección y la conversión en vampiro, ni si la vampirización es obra del culto. Tercero, la flecha: se la dice «mágica y ritual», pero qué efecto produce, cuántas hay, si se gasta al usarse — el archivo calla. Cuarto, la tercera campanada: qué ritual es y qué campanas lo marcan, no está dicho. Quinto, la geografía: dónde quedan Las Cuevas del Caos respecto del bosque de su dinastía y del Castillo, nadie lo ha trazado. Sexto, la armadura: si no la usa por prohibición del oficio, por talla o por materia, se ignora. Y último: los registros mencionan otro druida del mismo nombre, en otro asiento del archivo; si son la misma persona, parientes, o solo dos hombres que comparten un nombre de rey, no está confirmado, y este cronista no lo va a inventar.

Véase además: Las Cuevas del Caos


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.