Muertos vivientes

Nota de naturaleza. Bajo este nombre el archivo agrupa una categoría entera de seres sobrenaturales: restos en forma de decrepitud, «unidos por lazos y filos crudos», que se levantan donde la muerte debió cerrar la cuenta. Los cronistas de los monjes son tajantes: los muertos vivientes son una violación de la ley natural, y detenerlos y liquidarlos es deber, no hazaña. Se los halla en guaridas subterráneas, donde pueden ser combatidos, y en regiones enteras que piden ser limpiadas de ellos.

Pero el archivo también los registra en formación. Una tripulación de cerca de cien muertos vivientes gobierna un barco entero, mantenida bajo el control de una voluntad colectiva; trepan por los costados y las superficies verticales del casco, y en el fragor del abordaje los hay que, envueltos en llamas, se descargan sobre el enemigo como proyectiles incendiarios. Un asiento los identifica como antiguos mosqueteros re-animados — soldados dos veces reclutados. Y en el otro extremo del mundo, los itinerarios de Tierra Santa anotan lo más extraño: muertos vivientes que defienden la ciudad de Jerusalén en batalla. Quién los alza, a quién sirven esas voluntades, y si la ley natural admite excepciones ante murallas santas, el archivo no lo dice.

Este cronista deja la categoría abierta como una fosa mal tapada: quien haya visto de cerca esa voluntad colectiva, o sepa el nombre del barco de los cien, que lo deposite aquí antes de que vuelva a moverse.

Véase además: (ninguna entrada del Glosario la nombra todavía; los hilos esperan telar)


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.