Horatio amnésico

«Su memoria se encuentra extraviada, su nombre es desordenado y sus habilidades dormidas.» — estado del caído, según lo asienta el archivo

Escribe Paulus Alexandrinus: de todos los linajes que me ha tocado desenredar, ninguno corre como éste. Los otros descienden de padre a hijo; éste desciende de nombre en nombre. Horatio, Lotario, Roijal y «todas las otras configuraciones de su nombre» son un solo ser repartido en encarnaciones sucesivas: una entidad distribuida en el tiempo antes que en el espacio. Lo que le ocurre «es parte del pasado y será parte del futuro». Esta entrada trata de la configuración que despertó flotando en un río, sin saber quién era; hoy se la entiende como «el despertar de una fuerza cósmica mayor».

El tronco y sus ramas

La genealogía de este ser no se dibuja como árbol sino como cadena. Cada eslabón es un nombre; el nombre presente está, además, «desordenado». Su origen carnal —el de esta configuración— es la isla de Gotland, en el Báltico. Su punto de despertar es otro: un río «en alguna parte de Europa del Este», de donde fue rescatado sin ser de allí. Nacido en una isla, hallado en un río, marinero de profesión: el agua lo acompaña de un extremo al otro de la cadena, y hasta su respiración suena «como las olas del océano», o «como el viento sobre las olas del mar». El agua es lo que queda de él cuando la memoria falta.

Señas del cuerpo

Atractivo, «de cabello carmesí, siempre intenso», ojos color miel que no se están quietos: «en los entornos naturales parecería que se adaptan un poco al agua azul, al pasto verde». La voz es profunda —rasgo que «salió desde el principio»—. Se dice también que la piel es roja, aunque este cronista anota más abajo una reserva al respecto.

Por dentro, la naturaleza se aparta de la nuestra: «en las células de su cuerpo hay más átomos, entre los átomos», y de esa densidad íntima se siguen sus virtudes — es «duro de atravesar», la toxina no lo afecta, se cansa menos. Más fuerte que la media humana, muy ágil, sobre todo resiliente. No es una bestia, ni uno de «esos sombretones» — seres de los que el archivo lo distingue expresamente sin decirnos jamás qué son.

Los tres oficios y el cuarto registro

Sus oficios son tres y de rango desigual: músico, «marinero de profesión», «diplomata de emergencia» — diplomático solo cuando hace falta. Carismático, fanfarrón, pícaro, y legendariamente el inventor del póker: todos los rasgos componen un mismo tipo, el del que gana por la mesa y no por la fuerza. Pero hay un cuarto registro, reservado a la batalla, y es el opuesto exacto: se lo ve entonces «como un berserker», lleva un palo de cadena, y se escucha el ruido de la bola.

El sacerdocio robado

Su clericato tiene una fundación que ningún concilio aprobaría: vendió su alma a cambio de hostias consagradas, robando a los diablos todas las hostias consagradas, y con ese despojo demoníaco se volvió clérigo. Sacerdocio financiado con botín infernal y pagado con el alma. Del pacto se sigue una atadura mayor: existe al menos un cuerpo clonado suyo, y sobre ese cuerpo tiene poder Asmodeus. La esencia de un dios y la de un clérigo quedan así vinculadas en una misma carne duplicada: lo que le pase a Horatio le pasa a esa cadena entera.

La medida de su potencia

Que nadie lea «amnésico» como «menor». En su registro mayor este ser es capaz de «levantar un nuevo plan de existencia», clonar su cuerpo y crear vida. Quien puede alzar un plano y engendrar vida no altera un episodio del mundo: altera el inventario del mundo. La figura entera se sostiene sobre esa tensión, única en mis registros: máxima potencia con mínima memoria. La fisiología y las potencias están intactas; el nombre, los recuerdos y las habilidades duermen.

El camino de vuelta

Su restauración no es un acto sino un procedimiento gradual, y se hace por tres vías — sueños, viajes y experiencias. Recuperar el mundo es lo mismo que recuperarse a sí mismo; por eso su biografía no se lee como una carrera sino como una recuperación por etapas, y por eso esta genealogía queda, por fuerza, inconclusa: el propio sujeto está todavía juntando sus pedazos.

Reservas de Paulus

Confieso lo que el archivo calla y yo no voy a suplir. No hay cifras: ni edad, ni estatura, ni número de encarnaciones, ni cuántos clones existen. La piel roja se afirma, pero las voces que he podido cotejar solo describen el cabello carmesí; queda por saber si la piel es roja o si alguien leyó el cabello sobre el cuerpo. De los «sombretones» no tengo ni forma segura de la palabra ni noticia de qué son. No se dice a quién le vendió el alma —¿a Asmodeus mismo, a otro?—, ni en qué términos, ni si el pacto sigue vigente. No se dice qué plano levantó, ni cuándo, ni qué vida creó. No se sabe quién lo sacó del río, cuánto lleva la amnesia ni cuánto ha recuperado ya. Su paradero presente no está fijado, ni la compañía con la que viaja. Y la cuestión que más me desvela: entre el cuerpo original y el clonado, cuál actúa, si actúan ambos, si se saben uno al otro — el archivo no lo establece, y este viejo no lo va a inventar.

Véase además: Lotario · Asmodeus · Gotland


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.