Guerrero
Hay dos guerreros en Antiterra, y solo uno de ellos existe. El primero es la categoría: hombre de hierro, cuero y piel, definido por lo que carga encima y no por el bando que lo alquila ni el rango que lo nombra. El segundo está sentado en una barra, y «pide más cerveza en la barra», y no es humano.
Tratado breve del oficio
El que viaja por estas tierras aprende pronto que la profesión de las armas está codificada: las armaduras tienen nombre, las hojas tienen reputación, y sobre la matanza pesa incluso una ética declarada. El peto es protección de torso solamente —«no es una armadura que se recubra todo el cuerpo»—: quien lo viste eligió moverse antes que estar cubierto. La cimitarra es «arma blanca apreciada en la región», y de quien la porta se dice con admiración: «hermoso, tiene una buena cimitarra».
Sobre el uso de la fuerza rige una norma que se enuncia y se desmiente en el mismo aliento: «idealmente la guerra podría ser una cosa entre guerreros. Pero… nunca funciona así». Es el ideal de una profesión que el mundo no cumple; si lo sostiene un código, una orden o un gremio, o si es opinión suelta dicha sobre un vaso, las voces no lo aclaran.
Retrato del Guerrero en ropa oscura
Míralo bien, porque es uno solo. Estatura media, «metro setenta y algo», encapuchado; las ropas «oscuras, largas, pesadas»; botas de invierno hasta media pierna, «todas cubiertas en piel de lobo». Pero el cuerpo desmiente la ropa: los brazos «son más anchos» que lo normal, los labios carnosos, y arriba asoman colmillos «que le salen un poquitito acá hacia abajo» junto a dientes afilados. Los esconde; mas al hablar o beber «se juega un poquito con la boca» y quedan a la vista.
El armamento va repartido por el cuerpo como las provincias por un reino: una espada larga —«un grande acá»— con guarda en forma de cruz de la época de la conquista; un rapier que sale de otro punto del cinto; una rodela que le cuelga de la espalda. Completan la carga una cantimplora y un bolso: quien lleva su propia agua se desplaza por su cuenta.
Geometría del equipo
Todo conjunto es una respuesta, y este responde a una necesidad doble: pelear y no ser visto. La capucha, las ropas largas y los colmillos escondidos cumplen un mismo oficio de ocultamiento; las botas forradas en piel de lobo y la cantimplora suponen frío y camino; las tres armas cubren distancias distintas —la hoja larga para el golpe con alcance, el rapier para lo corto y la estocada, la rodela colgada a la espalda para liberar las manos hasta que haga falta—. La ropa pesada tiene además un segundo oficio: disimular unos brazos que delatarían el cuerpo. Si esto compone a un viajero, a un mercenario o a un fugitivo, el archivo no alcanza a decidirlo.
La espada fuera de su siglo
Entre todas las piezas, una está fuera de lugar: la espada de guarda en cruz pertenece por su forma a la época de la conquista, y su presencia aquí queda sin explicar. Reliquia, arma encantada o importación exótica: las tres hipótesis caben y ninguna consta. Una ciudad se conoce también por los objetos que arrastra de otros siglos.
Lo que dice la barra
Lo notable no es el guerrero: es el silencio alrededor. Un ser «claramente no-humano», armado con dos hojas y un escudo, bebe cerveza entre civiles, en interiores, sin que nadie lo señale. Antiterra queda así retratada por omisión: es un mundo donde un no-humano armado hasta los dientes puede pedir cerveza en público, escondiendo apenas los colmillos.
Advertencias del cronista
De este ejemplar no sabemos la especie ni el pueblo; de su cara, nada fuera de labios y dientes; del bolso, ni el contenido; ni siquiera si bajo las ropas pesadas viste peto. La región donde la cimitarra es apreciada no está nombrada, ni su relación con el lugar de la barra. Y no consta si los presentes advierten los colmillos, ni qué ocurre cuando alguien los advierte. El que escribe se limita a lo visto: un bebedor encapuchado que esconde los dientes, y un mundo que finge no mirar.
Véase además: el peto y la cimitarra, piezas del oficio · la espada de guarda en cruz de la época de la conquista, cuya cronología queda abierta.
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.