Diablos
Este nombre vive en 2 mundos del archivo. Las versiones no se funden: sus diferencias son canon, y leerlas enfrentadas es la mitad de lo que el nombre significa.
En ANTITERRA
Nota de bestiario, escrita con la puerta entornada. Los diablos existen en Antiterra y hacen pactos con los gobernantes de ciudades; también pueden ser invocados para pactar, y hay al menos una promesa hecha a los diablos que puede reclamarse si se rompen sus términos. Son peligrosos: dominan a la gente y condenan sus almas, e interfieren activamente con los habitantes del mundo. Un tratado de paz —del que este archivo apenas guarda el rumor— regularía su presencia en organizaciones secretas: si cumplen sus términos, pueden operar.
Su geografía es dispersa y contradictoria, como corresponde. Habitan las regiones del sur, donde algunos exhiben «auras mayores de mal» detectables; otros aguardan en las puertas del infierno; y las crónicas de la jornada dicen que participaron en la defensa de Jerusalén — el cronista no aclara de qué lado, y este archivo prefiere no adivinar. Se alían con facciones en conflicto, y una compañía de cronistas los cuenta entre sus enemigos irreconciliables. Circula además una lista de diablos asociada a la Prensa del Diablo; muchos de los listados, con ironía infernal, son enemigos de esa misma prensa.
Poco más consta, y quizá sea prudente. Quien haya pactado y sobrevivido para contarlo, que deposite los términos en el archivo: esta nota es un círculo de sal a medio trazar.
En VALA
Nota de bestiario, o quizá de cancillería. Los diablos son criaturas infernales que torturan gente y capturan almas: en los pozos de destilación se los ve bajando almas, y hay quienes toman forma de niebla para acechar. Su apetito tiene ojo de tasador — las almas de los niños muertos, degradadas, no les parecen larvas comunes sino algo mayor, con potencial, y por eso las toman.
Pero el archivo insiste en que el diablo no es solo bestia: en Uruk la Azul son actores políticos, tejidos en vasallajes y contratos. Torturador y notario, la misma garra. Un cronista del Caldero anota además, con voz vacilante, que el número trece les corresponde y que serían «formas de creaciones antiguas» — la coordenada es dudosa y este archivo la deposita sin defenderla.
Poco más consta. Quien haya firmado con ellos, o sobrevivido a leer la letra chica, que traiga su testimonio: esta nota es un contrato con las cláusulas todavía en blanco.
Véase además: Axis
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.