Danny De Sirio

«Es un niño de 17 años, los niños dicen tonterías.» — dicho por una figura de su entorno; lo que esa figura cree, no lo que el mundo firma

Diecisiete años. Un documento que jura veintiuno. Un auto. Con eso alcanza para armar una vida, o por lo menos para armar los fines de semana. Danny De Sirio es el «chico problema» y «como medio líder» de su high school, y este cronista lo anota como se anota a los que van a dar que hablar: por lo que cargan encima, porque de la cara no quedó registro.

El rango y el papel que lo falsifica

En los pasillos de la escuela, Danny manda — o casi: «como medio líder», dice el archivo, con esa media distancia que separa al rey del que camina como rey. Pero el rango escolar no vale nada del otro lado de la puerta, en el mundo de los adultos. Para ese mundo Danny tiene otro instrumento: una identificación falsa que le compra cuatro años de golpe. Diecisiete adentro, veintiuno en el papel. Qué puertas le abrió ese papel, dónde entró con él, si alguna vez le falló en la cara — el archivo no lo dice, y este cronista prefiere no adornar.

La gran joya

El auto. Danny «lo mira como su gran joya», y hace bien: es su patrimonio entero y su distancia con el mundo. No hay marca, no hay color, no hay año — el archivo lo dejó sin chapa. Lo que sí hay es el golpe: el padrastro, que «no se lleva para nada bien» con él, le roba el auto. Ahí el conflicto de la casa deja de ser clima y se vuelve cosa: si el auto cambia de manos, cambia lo que Danny puede hacer, y a dónde puede irse. Si lo recuperó, cómo, y a qué precio, es capítulo que el archivo no cerró.

El arte de la casa vacía

Danny funciona por sustracción de adultos. Vuelve a la casa «que sabe que no van a estar»: su margen se abre exactamente cuando los padres se van, y los padres se van seguido. Los fines de semana parte con la madre «a una casa en el campo». La madre y el padrastro figuran en Upstate, Horton Bay, «en el yate de unos amigos de la familia» — familia repartida en dos domicilios y una ausencia que se repite como un horario. Si la casa del campo y la de Upstate son la misma casa o dos distintas, los itinerarios no lo resuelven; el que consulte, que no las funda en una sola.

El lugar en la gesta

Danny no es figura de fondo: es uno de los compañeros, uno de los ejes por los que este mundo se recorre. Su peso está todo concentrado en un objeto — el auto — y en dos escenarios: la high school, donde tiene posición, y la casa, donde tiene guerra. Fuera de esos dos polos, el archivo no le atribuye mano sobre nada mayor. Todavía.

Advertencias del cronista

De este muchacho falta todo lo que se ve: ni cara, ni ropa, ni voz. Falta el nombre del padrastro, falta el de la madre, y falta saber si en alguna parte del mundo respira un padre de sangre. Falta la historia detrás del rótulo: qué hizo Danny para ganarse el «chico problema», porque los rótulos de high school no crecen solos. Falta la escuela misma — cuál es, dónde queda respecto de Horton Bay. Y falta el final del episodio del auto: robo hubo, restitución no consta. El nombre, además, anda por ahí desfigurado en varias bocas; la forma que este archivo sostiene es una sola: Danny De Sirio.

Véase además: Horton Bay · Upstate — sin ficha propia en el archivo, por ahora.


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.