Cronomante

«Se le empiezan a escribir unas cosas acá en el rostro.» — así se reconoce al cronomante, según las voces del archivo

De todos los oficios que este cronista ha intentado ordenar, ninguno se parece tanto al suyo propio, y ninguno lo inquieta más. El cronomante es, en la definición más limpia que conserva el archivo, «alguien que maneja la magia del tiempo porque siempre estuvo enroscado con ajustar la realidad modificándola con magia». Escribe historia universal. Mira estrellas. Y en los altos niveles, interviene aquello que los demás solo padecemos: el paso de las horas.

De la marca y del instrumento

El cronomante no se anuncia por vestimenta ni insignia. Es el cuerpo el que lo declara: en los momentos de manifestación, las marcas aparecen escritas sobre el rostro del practicante. Qué dicen esas escrituras, si alguien puede leerlas, si permanecen o se borran cuando el poder se retira — el archivo calla, y este cronista prefiere el silencio a la conjetura.

El instrumento del oficio es el reloj cronomante: un reloj de mano, «así también medio cronomante», que se saca del bolsillo y se toca. Al tocarlo, quienes están cerca «sienten sus cuerpos acelerados»: el reloj acelera el metabolismo y las capacidades físicas de los que lo tocan, permite la activación selectiva de hechizos, y no exige quietud — funciona en movimiento, incluso durante viajes en tren. Adviértase, sin embargo, que el reloj no prueba el oficio: es objeto mágico transable, se compra y se vende, y hay quien «transa en objetos mágicos» y saca uno sin haber leído jamás una estrella.

De los grados del oficio

El oficio opera en dos registros, y la palabra los nombra a ambos.

En el bajo, el cronomante es archivo y erudición: maneja los datos del pasado y se lo consulta por ellos — hay quien celebra que «el hermano es cronomante entonces nos puede ayudar con data». El primero en escribir un libro de historia universal, un árabe culto de una larga familia de sabios eruditos, fue conocido como cronomante; su nombre, lamentablemente, no ha llegado firme hasta esta glosa.

En el alto, el oficio es intervención: «manejan en los altos niveles sí el tiempo», ajustan la realidad modificándola con magia, practican viajes temporales. La astronomía es parte del método — «muchas veces miran las estrellas».

Son pocos y jerarquizados. Existe un cronomante principal, de rango superior sobre los demás, del cual Cronamon puede ser hijo o avatar; y hay practicantes menores dispersos, algunos hermanos de gente corriente. El archivo distingue además entre quienes usan el nombre y «los que realmente son cronomantes»: el título circula más ancho que la práctica, como ocurre con todos los títulos que dan prestigio.

De la escritura, las estrellas y el reloj

Repárese en que las tres cosas del cronomante son una sola: maneras de medir y fijar el tiempo. El historiador lo ordena en texto; el mago lo lee en el cielo; el portador del reloj lo interviene en el cuerpo. Por eso el mismo término nombra al erudito y al hechicero, y por eso las marcas del poder se escriben en el rostro: la manifestación toma forma de escritura, igual que el oficio en su grado más humilde. Quien escribe el pasado es el mismo que puede alterarlo. Este cronista, que solo escribe, medita a menudo sobre esa concentración de poderes que en otros mundos andan separados, y no siempre duerme tranquilo.

De la guerra eterna

El oficio sostiene un conflicto que no conoce armisticio: hay «una guerra que es lamentablemente eterna» entre los cronomantes y sus enemigos — patriarcas, centauros, autoridades represivas. Que la guerra sea eterna y no episódica hace del cronomante una función permanente del mundo, no una figura ocasional: mientras haya tiempo, habrá quien lo custodie y quien lo dispute.

Advertencias del cronista

Confieso los límites de esta glosa. No sé de qué material es el reloj cronomante, cuánto dura su aceleración ni qué precio alcanza entre los que transan objetos mágicos. No sé qué separa, en el examen, al cronomante verdadero del que solo carga el nombre, ni por qué escala se asciende al rango de principal — si por dominio del tiempo o por sangre; la jerarquía existe, su criterio no consta. No sé por qué patriarcas, centauros y autoridades represivas militan del mismo lado de la guerra eterna, ni cuál es exactamente su objeto de disputa. Y del árabe que escribió la primera historia universal solo tengo la noticia, no el nombre: las voces del archivo se enturbian justo ahí, y un cronista honesto no completa lo que el tiempo — ironía del tema — le ha quitado.

Véase además: Cronamon · Cronomante principal · Reloj cronomante.


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.