Claromecó
Itinerario de costa: se sale de Tres Arroyos por ruta provincial, tierra adentro va quedando el campo, y al final del camino aparece el mar y, contra el mar, un pueblo chico con un faro desproporcionado para su tamaño. Eso es Claromecó. «Es muy chiquito» — y sin embargo, en todo ese tramo de costa, es el único punto que los registros anotan con servicios: alquiler, pesca, faro.
El balneario
Fundado en 1920, Claromecó es un asentamiento joven: no un centro turístico consolidado sino un balneario en desarrollo, el lugar adonde baja la gente de Tres Arroyos cuando quiere costa. «Hay un lugar para alquilar», «hay gente que se queda allá en la costa». Tres necesidades conviven en el mismo punto y explican el pueblo entero: la navegación —el faro, alto, visible—, la pesca —una comunidad estable que vive del mar— y el veraneo —los alquileres, la gente que se queda. «Tiene faro, tiene comunidad pesquera»: con eso alcanza para ser cabecera costera de la región.
De su tamaño solo quedó dicho que «no es demasiado grande, menos de los 60» — y el registro no aclara sesenta de qué: si habitantes, miles, cuadras u otra medida. Este cronista lo consigna tal como se dijo.
El faro
El faro domina el conjunto: «el faro más alto del sur», «mide 50 y pico de metros» — el más alto del hemisferio sur. Es señal marítima, sí; pero opera además como pieza de una teoría. Quienes recorrieron la zona lo identifican como «el doble» del faro de Cape May, en Nueva Jersey: faros gemelos, uno en cada extremo del continente. Conviene ser preciso con el estatuto de esa afirmación: es lo que la compañía cree, no algo que el mundo haya establecido por sí. Pero la creencia basta para cambiar el peso del lugar. Sin el faro, Claromecó sería un balneario menor; con él, es un punto de investigación.
El eje Claromecó–Beloc
Desde Claromecó se sale por camioneta hacia el campo: unos treinta kilómetros hasta Beloc, donde está la estancia de los Echegoyen. «Claromecó está 30 kilómetros para abajo», estima vagamente el narrador; son localidades distintas, y no hay que confundirlas. Ese eje Claromecó–Beloc organiza los desplazamientos de toda la zona: el pueblo recibe, aloja y despacha; la estancia espera tierra adentro. Qué relación económica o de autoridad liga a Claromecó, Beloc y la estancia, los registros no lo dicen.
La disputa de las distancias
Los itinerarios discrepan, y discrepan en grande. Una versión pone a Claromecó a 70 kilómetros de Tres Arroyos por ruta provincial; otra la pone a 500 kilómetros al sur. Las dos cifras constan, ninguna fue corregida, y son incompatibles: no hay ruta que las reconcilie. Este cronista registra ambas y deja la disputa abierta. El que viaje, pregunte en Tres Arroyos antes de cargar nafta.
Advertencias del cronista
Del faro no quedó nada físico: ni material, ni color, ni estado, ni si funciona, ni si se puede subir, ni quién lo atiende — para ser el más alto del hemisferio, es notable lo poco que se lo describió. Del pueblo mismo, otro tanto: no sabemos cuántas casas tiene, cómo son sus calles, qué se alquila ni a qué precio, ni dónde termina el caserío y empieza la playa. Y la cuestión mayor sigue sin verificar: ¿qué establece el mundo, si establece algo, sobre el par Claromecó–Cape May? ¿Hay algo real en los faros gemelos, o solo la convicción de los que los miraron? El archivo no lo resuelve, y este cronista no lo va a inventar.
Véase además: Tres Arroyos
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.