Cadenas de plata
Nota de forja y de agua. Las Cadenas de Plata fueron forjadas por un platero cherokee bajo planes compartidos entre las culturas iroquesa y europea, y cargan una historia de muerte: niños murieron atados con ellas. Pesan unos cuarenta kilos y su plata hace cosas que la plata común no hace: atrae los proyectiles de arma de fuego y bloquea o absorbe los misiles de la magia. El archivo las ve alcanzando desde zonas elevadas hasta pozos profundos, vinculadas a figuras humanoides sumergidas — cadenas y estatuas de plata que, consta, pueden ser cortadas o destruidas.
Sobre su destino el registro se contradice con la ansiedad de quien carga algo maldito. Son objeto de búsqueda de aventureros; deben enterrarse en lugar secreto para evitar detección; deben ser llevadas al mar, o al agua, «hacia el otro lado», como misión crítica de una compañía; y una voz de baja confianza asegura que fueron cedidas a los Emisarios de Pomola. Enterrarlas, hundirlas, entregarlas: tres finales que el archivo guarda a la vez, sin decidir cuál pasó. Este cronista sospecha que la cadena misma prefiere que no se sepa.
Quien haya visto dónde acabaron —bajo tierra, bajo agua o en manos de los Emisarios—, que lo deposite en el archivo: cuarenta kilos de plata no desaparecen solos.
Véase además: (el archivo aún no traza enlaces desde esta nota)
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.