Bosque
Nota de espesura. El archivo no registra un bosque sino un nombre que se repite jornada tras jornada, como si todas las compañías acabaran entrando al mismo. En torno a Fort Henry el bosque es denso —«hard forest», anota un cronista en lengua ajena— y de noche solo se cruza conociendo sendas y senderos, so pena de perderse entre los riscos. Es intrincado: los senderos no mantienen la misma ruta de una vez a la siguiente, y los caminantes lo llaman pesado y difícil. En zonas de gigantes la canopia se cierra hasta formar una especie de jaula vegetal; en otras crónicas, en cambio, es selva con espacios abiertos entre árboles grandes, no maraña baja — quizá dos bosques, quizá dos humores del mismo. Hay claros que lindan con densa maraña, y su color es oscuro, casi negro.
Dos apuntes se anotan sin resolverse. Uno, de confianza escasa, jura que el bosque actual posee inteligencia y sentidos: ojos y oídos, susurros en la oscuridad, hostilidad al intruso; otro registro más sobrio dice apenas que el bosque está cambiando, de manera sutil y leve — este cronista deja ambos donde están, que un bosque que cambia de rutas bien puede cambiar de intenciones. El otro apunte lo compara con los bosques de Pinamar, nombre que no consta en ningún mapa del archivo; se conserva la comparación como se conserva una hoja seca entre páginas: por si algún día vuelve a crecer. Los itinerarios lo sitúan más hacia el sur de ciertas colinas de campamento, conectando directamente con los riscos, y al menos un combate tuvo al bosque entero por escenario.
Poco más consta, y es mucho decir para algo que no se deja mapear. Quien haya salido de él —por la senda que fuere, aunque ya no exista— que deposite su ruta en el archivo: esta nota es un claro esperando que lo cerquen los árboles.
Véase además: el archivo aún no traza vecinos a esta espesura.
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.